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La noticia del asesinato de un rico emigrante
gallego en el Estadio de Maracaná, en la que se inculpa como principal
sospechoso al periodista deportivo Marcos Andrade, sirve de pórtico para
conocer a este gallego náufrago y poeta enamorado del fútbol.
Era, se nos cuenta, un hombre íntegro y solitario que buscó
nuevos horizontes en Brasil, colaborando para "O Globo" con crónicas
deportivas. Instalado en una modesta pensión, se hizo amigo de Jean
Claude, quien pronto desapareció, poco antes de que unos policías
de la PM viniesen a buscarlo e interveniesen en la muerte de su amante y de su
mejor amigo. Marcos Andrade descubrió que era en realidad un escultor
brasileño "exiliado" cuando encontró su cadáver en el
Jardim Botánico, dentro de una escultura y con una relación de
miembros y víctimas de los Escuadrones de la Muerte. Su relativo
éxito como periodista hizo que Marcos conociese a gallegos triunfadores
como empresarios, uno de los cuales, Andrés Fingoi, le pidió
ayuda en su campaña para hacerse con la presidencia del Flamengo frente
a la candidatura de un aristócrata local. Luego de llegar a un acuerdo
con éste, pese a sus ideas, en un partido en Maracaná, un disparo
acabó con su vida. Lejos de todos, en la isla-prisión de
Olinda, el supuesto italiano Giovanni Tronti, en misión de recogida de
datos antropológicos, intercambia sus papeles de turista con los de un
artesano preso, condenado por un asesinato en defensa de su honor. Allí
sigue, jugando con todos al fútbol. |