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An Alfaya: A recortada
Col. Fóra de Xogo, 30
Edicións Xerais. Vigo, 1999

A recortada

I. Recuerda Martín lo sucedido cuando era niño. Había ido un día con su perro, Setembro, a casa de un vecino por leche y allí un preso escapado de la cárcel lo encañonó con una recortada. Le dijo que lo condenaran por matar con un hacha a un vecino que se había apropiado de su finca. Cuando apareció la madre buscándole, el huido le mandó ir a avisar a la guardia civil, para cambiar su impunidad por la libertad del niño. Al llegar, los guardias lo inculpan de otro asesinato, que Martín entendió que era de Mariña, la maestra nueva que lo tenía cautivado, y sospechando que lo mismo había hecho con su perro y con el dueño de la casa, se echó a él, le arrancó la recortada y lo mató de un tiro.
II. Unos años después, Martín es el huido con hambre que vuelve a casa del mismo vecino y encañona a un niño, Roque. En ese momento entra la madre: ¡es Mariña!, que lo ata y manda al hijo a por la guardia civil. Le revela Martín su identidad y entonces ella le cuenta que tuvo el hijo de soltera, y que heredó la casa por cuidar a su dueño, que enfermó luego de aquel incidente. Se besan como dos náufragos, los sorprende el hijo, que había estado espiando, y los encañona con la recortada, orgulloso de tener un prisionero. Cuando la madre lo convence de que deje de hacerlo, se le enreda la escopeta en el jersey y se le dispara, matándola. Martín huye.
III. Con más de cuarenta años, y luego de quince en la cárcel, vuelve Martín junto a Roque y le cuenta todo esto. Roque no habla y él sigue contando su historia: después de la muerte de Mariña, de la que lo culpaban los periódicos, se refugió en una chabola, en donde una joven, Dolores, lo encañonó con una recortada, hasta que cayó en la cuenta de que no era un asesino sino un pobre loco y no le denunció. Poco despues, se entregó el propio Martín en el cuartel de la guardia civil. Cumplida su condena, se vino para la casa familiar, muertos ya sus padres, dispuesto a olvidar sin rencor la faena que le hizo la vida. Pero Roque sigue sin contestar: se había quedado mudo desde la muerte de su madre. Cuando sale Martín, escucha dos disparos: se había matado Roque. ¡Pero él ya está demasiado cansado para empezar una nueva huida!
La primera versión de este texto, en forma de relato, mereció el XI Premio Ourense de Contos para a Mocidade 1994 convocado por la Casa da Xuventude y la Agrupación de Libreiros de Ourense.

125 p. - 21x13 cm.                         ISBN    84-8302-351-2
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