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Xan Guisán: Orixe certa do faro de Alexandría
Ilustraciones de Pilar Bandrés

Col. Cuadernos da Gadaña, 4. Ed. Brais Pinto
Madrid, 1980

Orixe certa do faro de Alexandría

En la ciudad más hermosa de la desembocadura del Nilo el pobre limpiabotas Farruco sufre las diferencias de los dioses de la luz y de la riqueza. Primero uno le otorga el poder de convertir en luz todo lo que toca y se hace rico; luego, el otro se lo quita y convierte todo en óxido, dejando el mundo a oscuras al darle la mano al rey de los dioses. Sólo se deshizo el encantamiento al tocarse sus propios ojos. Su guiñar es lo que los guías de turismo nos presentan como Faro de Alejandría, que es el propio y triste limpiabotas.
"O pallaso parado" es Pomaraso, quien al dar en quiebra su circo de remiendos se fue al paro. Disfrutará de subsidio mientras no haga reír a nadie. Tiene así que discurrir chistes encerrado en casa y reír solo, por lo que acaba hablando en risas. De este modo, en la oficina del paro al hablar-reír provocó carcajadas en el funcionario y ¡perdióu la paga! Tanto rio que la risa no le cabía en la boca y le llegó al corazón. Murió de risa y su entierro no fue triste.
En la "Carta zoolóxica a Ermelinda" el protagonista conoció a una gitana en Lisboa y, de vuelta en su casa, le va a contar como es pero una mosca se le mete en la máquina y se la describe con todo detalle con su zun-zun golpeando las teclas. Luego es un sapo el intruso coautor con un cro-cro juguetón. Finalmente, se metió una piedra, que apenas escribió "Yo aquí me quedo. ¡Plof!"
Domingos Freire Freixeiro fue a la nueva biblioteca parroquial y para llevar un libro en préstamo sólo tuvo que dejar el nombre. Pero al llegar sin nombre a casa no le abrieron ni en el bar le fiaron ni la gente que saludó en la calle le devolvió el nombre. ¡Y la biblioteca estaba cerrada! Por la tarde, cayó en la cuenta de que había perdido el libro y siguió siendo "El hombre que no tenía nombre". Le prestó uno el gitano, Antonio, pero era muy pesado para llevar encima pues estaba hecho con dos ruedas, una antena... Hasta que encontró el libro tirado en la calle. Lo leyó y leyó así este cuento, desapareciendo al elevarse luego en el aire como un personaje de fábula.

53 p. - 24 cm.                                                         ISBN    84-85171-07-1



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