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Pere Tobaruela: Na cerna da selva
Col. DoceXVintedous. Sotelo Blanco Edicións. Santiago, 2010

Na cerna da selva

Novela que comienza con el comentario de Xiao sobre un reportaje alrededor de los pigmeos, que acaba de leer en el suplemento de El País. La foto de un niño le recuerda a Nzigui y le trae a le memoria vivencias que, a continuación, escribe en primera persona.
Todo comenzó cuando en septiembre del 85, con 16 años, el zoo de Barcelona premió su trabajo sobre los jabalís, consistente en pasar cinco semanas en Ruanda en el campamento de Dian Fossey, la famosa investigadora de los gorilas de montaña sobre la que se hizo la película Gorillas in the Mist. Allí vivió el asesinato de la famosa naturalista por los cazadores furtivos de gorilas y tuvo que huir por la selva de sus asesinos si no quería correr la misma suerte. El impacto de tal vivencia lo acompañó durante largo tiempo en forma de pesadilla en la que Dian va hacia él con la garganta ensangrentada diciéndole que será el siguiente.
Antes de partir, su madre le compró El corazón de las tinieblas, el duro libro de Conrad sobre las atrocidades de la colonización belga, que le hizo comprender que África no es algo unitario. Desde Lavacolla a Kinshasa lo acompañó una azafata. Luego, un hombre de la embajada se hizo cargo de él. Sobrevolando el grandioso río Congo en un viejo avión de hélices, con dos mujeres con las maletas llenas de pescado para vender y un hombre con una cabra, arribó a Kigali, en la Ruanda llena de montañas, la tierra de la gran masacre de tutsis primero y después de *hutus.
Allí lo esperaba la propia Dian *Fossey, que le contó la impunidad con la que actuaban las bandas de cazadores furtivos, que podrían provocar la desaparición de los gorilas. En el camino, en un control policial, discute ella con un hombre de traje y corbata, que tendrá mucho que ver con su desenlace vital. En el hotel, los esperaba el fotógrafo que se había venido a vivir con los pigmeos, Fran Lamas, un apasionado y profundo conocedor de África, que le contó la historia que se cuenta en África sobre el origen de los negros y de los blancos, dos hermanos de los cuales uno al meterse en el río blanqueó y el otro no... Al día siguiente, le mostró Dian un artículo que iba a publicar en el Diario de Ruanda en defensa de los gorilas, tan próximos a las personas, y contra los grupos organizados de cazadores furtivos, de los que daba nombres, incluyendo también cargos oficiales de la policía o del gobierno: era su sentencia de muerte.
Lo llevó Dian a su campamento, a tres mil metros de altitud y más de diez horas de caminata. Llevando Coca Cola, galletas y leche evaporado hicieron salidas por la selva para observar los gorilas de montaña... Un día, como ella tenía fiebre, lo acompañó Nemeyé, un negro alto y musculoso que era su brazo derecho, tras la pista de los gorilas y a la vuelta encontraron a dos hombres, uno de ellos el hombre de traje y corbata, que le cortaron la garganta con un machete a la científica. Él y Nemeyé lograron escapar por el corazón de la selva, sin senderos ni luz entre los árboles. Exhausto, desfalleció Xiao y cuando volvió en sí se encontró asombrado con el hombre de traje y corbata y otros dos disputando por chutar la cabeza cortada de Nemeyé. Aprovechando la confusión, el pigmeo Nzigui, con ayuda de otro, Lambo, lo sacó de allí, conduciéndolo hasta Fran Lamas quien, luego, se marchó para esconderse una temporada entre los pigmeos ya que corría en peligro su vida por haber llevado el artículo al periódico. Mientras él, acompañado de Nzigui y Lambo, anduvo otra vez la peligrosa de la selva camino de Kinshasa y la embajada de España.
De nuevo, el más peligroso no fue el búfalo que casi lo aplastó o los otros animales de la selva, sino el hombre de traje y corbata y el jorobado, quienes después de cortarle la cabeza a Lambo con el machete, le ataron una cuerda al cuello y lo llevaron en una caja de madera como un ataúd en su Land Rover hasta la casa del jefe de los furtivos. Sólo lo libró de morir a machete a intervención salvadora de Nzigui, que lo sacó de allí y lo acompañó hasta el río Congo, en donde reapareció el jorobado, que hirió a Nzigui y le disparó a él, quien luego quedó sin sentido.
Pero lo salvó Fran Lamas otra vez: Nzigui se había interpuesto cuando el jorobado le disparó lanzando al mismo tiempo su machete contra el hombre de traje y corbata, matándolo; a su vez, Xiao había cogido la escopeta y le había disparado al jorobado. Por eso ahora pudo contarlo, a pesar de los muchos peligros que vivió. Pero, lamentablemente, ya no lo pueden hacer ni Nzigui, que le salvó la vida, ni la admirada Dian, enterrada junto a la tumba de Digit, el gorila con el que mejor se había comunicado.

 materiais    . na cerna da selva (web)

144 p. - 12x22 cm.                   ISBN    978-84-7824-603-8
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