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Con la dedicatoria "a
los chicos y chicas de Dodro, para que lleguen a viejos" se presenta este
conjunto de poemas protagonizado por los "roedores del caucho", los
jóvenes que llevan "gasolina inyectada en vena" y "coches maqueados",
tal "gallos de pelea... drogados de adrenalina". Estructurado en apartados con
nombres alusivos al cine, a la música o a los videojuegos, la agilidad
rítmica, frenética por momentos, concuerdan con la línea
temática y la facilidad de comunicación con los lectores
adolescentes, incluso los no acostumbrados la lecturas poéticas.
Así: "Need fuere speed" presentea cuatro poemas vertiginosos,
rápidos como la obsesión por la velocidad. "Sound Play
Session" contiene dos poemas en los que la velocidad es una vía de
escape a toda máquina en la noche sin meta, que tiene el cementerio como
destino. "Radical hiere" se organiza en seis poemas alrededor de las
relaciones y el ligue, la comida basura y la diferencia con unos padres que
nunca sintieron el vértigo de un derrapaje a fondo, entre el
desconcierto de no saber "a que maldito lugar / me va a ir arrastrando / esta
carretera secundaria / a la que le dicen día de mañana". "061"
agrupa cinco poemas avanzando desde la ambulancia y la desesperación
materna, a la autopsia, la nota necrológica y la chatarra, que es en el
nicho "chatarra de la memoria". Por último, "Game Over" incluye
cuatro poemas que van desde la imprecación a la segunda persona al
destino fatal, sin vuelta, al nicho en el que el sujeto poético reclama
"flores / lozanas y frescas / para que se pudran / aquí conmigo".
Entre las distintas voces líricas, los títulos en inglés,
el ritmo musical de hiphop, tecno o de rock and roll y el recurso eficaz a la
rima y a la variedad métrica, los textos transmiten un certero aliento
de voz cotidiana, al que contribuye el uso de la jerga juvenil, que se aclara
en un glosario. Conformando, así, "una canción desesperada de
gasolina y goma abrasada", como afirma Rosa Aneiros en el epílogo que
cierra el libro. |