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Un
helicóptero de la Gran Potencia tripulado por tres militares de tres
países ya desaparecidos (Nikos Pantalis, de Grecia; Ivo Markovic,
croata; y James Wilson, del Reino Unido) viaja de regreso del desierto
después de ejecutar la misión de capturar a Bei Li, del Nuevo
País, en su búnker, fumigando con gas sarín. Él
había sido el motivo por el que emprendieron la guerra cinco años
antes las dos superpotencias mundiales, la Gran Potencia y el Novo País.
Llegan a la prisión para entregarle el secuestrado al Coronel Supremo,
pero no aparece. En su lugar, vienen para hacerse cargo de él los
trillizos Van Gent, los prebostes de la industria armamentística de la
Gran Potencia, por lo que deciden no entregarlo y huyen, evitando los rayos
letales que les disparan gracias a los escudos nucleares. Una tromba de agua
nocturna los obliga a aterrizar en la peligrosa selva, en donde Li, atado a un
baobad por una cadena luminosa, recuerda cuando Sean Altman abusó de
él. Explorándola, les salen al encuentro cuatro
licántropos, producto de la mutación de tribus ágrafas
expuestas al gas sarín, a los que matan por la boca. Entre tanto, los
trillizos holandeses (con guardias especiales: cuatro tigres unicornios, una
boa de tres cabezas...) le reprochan al Coronel su incumplimiento del trato de
entregarles a Li, que no debían saber ni los servicios secretos. Y
preparan un ataque nocturno al claro de la selva en donde Markovic y los suyos
descansan, pues, agotados, no podrán oponer resistencia. Irán en
las cápsulas de teletransporte con unos mercenarios de la catana, seis
hombres de azul celeste y cuatro tigres de un cuerno. En una dura batalla con
cuchillos de tres hojas y disparos láser, capturan a Wilson y matan a
Ivo y Nikos. Li (que opina que las dos potencias tenían que hacer
guerra cada cierto tiempo por las necesidades de la industria del armamento y
controlar la demografía) le dice al Coronel que triunfó la
corrupción y se dispone a clavar la catana en su propio
corazón. Alternan con la historia siete "audios", capítulos en
los que se reproducen los interrogatorios altamente secretos de un oficial del
Joven País para esclarecer el secuestro de Li, de quien no se puede
citar el nombre. Interrega: a un tío de Bei Li, que dice que el chaval
ya mostraba grandes cualidades en la escuela; a una universitaria ex
compañera del secuestrado, quien no lo había visto desde entonces
y que tampoco pertenece al Movimiento NO; a un profesor universitario de
mentalismo, capaz de conocer no sólo los pensamientos sino las
más íntimas emociones del interlocutor, que hace años que
perdió el contacto con el secuestrado; el director del centro de
reeducación de adolescentes informa que estuvo interno con trece
años y un día en la ducha tuvo una experiencia sexual con un
compañero, añadiendo que había heredado del padre sus
indicios de rebeldía; Altman, el antiguo director del centro, reconoce
que él incluso había mantenido relaciones sexuales con un alumno
de rasgos orientales, muy hermoso; uno de los guardas del búnker de
seguridad máxima confesa que apenas hablaba con él, desconfiando
de su capacidad de lectura mental, mas sostenía que el Sistema estaba
edificado sobre un manto de podredumbre e iba a explotar. Finalmente, el
general le reprocha al oficial que en dos días de interrogatorios no
hubiese reunido las pruebas de la vinculación evidente, según la
Policía Política, del secuestrado con el Movimiento NO, que es la
quinta columna de la Gran Potencia, por lo que da por archivado el caso. Se
incorporan también unos Apéndices que completan la
información sobre los sucesos. Gong Dao, exiliada en los Estados Unidos
natural de la extinta Taiwán, científica que puxo sus
conocimientos a disposición de la pujante industria
armaméntística y dirigente del Movimiento SÍ,
denunció a su hombre por actividades subversivas y envió a su
único hijo Bei Li a un campo de reeducación para disidentes
potenciales; se suicidó, aunque la propaganda del Joven País
disfrazó de accidente automovilístico su muerte. Dos fichas
contradictorias sobre Bei Kaige: de la extinta Taiwán, exiliado con su
mujer en los Estados Unidos, formó parte del equipo de trabajo en el
dominio de la Fuerza Íntegra pero se incorporó al Movimiento NO
por frustración profesional ante el superior talento de su mujer;
encerrado en una cárcel de alta seguridad, acabó con su vida por
remordimientos. Otra ficha lo presenta como un genio malogrado de la
astrofísica de cuyos logros se apropió su espoasa; el
descubrimiento de la maldad del poder centrífugo lo llevó a
contactar con la fuerza de la disidencia, el pacifista Movimiento NO (que el
Gobierno del Joven País presentaba como traidores al servicio de la Gran
Potencia); lo denunció su mujer y un mercenario acabó con su vida
pagado por los Servicios de Inteligencia, que dicen que fue un suicidio. El
planeta se presenta dividido en dos grandes bloques enfrentados después
de las mutaciones por la guerra química del siglo pasado: el Joven
País, nucleado por Estados Unidos de América, y la Gran Potencia,
aglutinada en torno a los restos del neocolonialismo y sin núcleo
definido. Las estructuras económicas son similares. Es tiempo de
individualismo supremo, pues la familia en crisis ya desde finales del XX, y
existen chips readaptadores al canon de conducta. Pasados unos años
surgió en el primero una fuerza de oposición, el Movimiento NO;
aunque el Sistema depuró sus dirigentes, desconoce su
implantación y si está en contacto con otro semejante en el otro
bloque: los disidentes son objetivo prioritario de los dos suprapoderes. Por
cierto, el general del NP y el Coronel de la GP fueron alumnos de la misma
promoción y se graduaron juntos. |