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Mauro, joven que trabaja de detective privado, se
encarga de asuntos menores como cobrar facturas impagadas o seguir a una
posible adúltera que resulta ser integrante de una secta religiosa.
Pero todo se le complica cuando un portugués de 17 años que vive
en un barco abandonado, colaborador suyo, aparece muerto luego de pedirle que
intente localizar a su hermana, que había huído de casa y
trabajaba en una barra americana. Necesita entonces una "pipa" del mercado
negro. Tirando del hilo tras la muerte del chico, averigua que el chulo de
las barras está metido en una red de traficantes de droga y que una
cadena de hamburgueserías utiliza perros abandonados. Sufriendo alguna
que otra paliza, entra en contacto con el mundo de la delincuencia de aparente
guante blanco y es testigo de varias muertes por ajuste de cuentas entre ellos.
Uno de los que quedan le confiesa en su chalet que nunca reunirá pruebas
contra él, que además tiene otros jefes socialmente muy
respetados. Nunca dará con la inexistente "llave de las nueces" que le
abra las puertas de sus superiores en la red mafiosa. Tampoco hay
solución para el caso de la portuguesa Maria do Céu, que quiere
"hacer carrera" para ayudar a su familia. O para Lurpio, drogata que roba
pequeños objetos de consumo que Mauro no duda en comprarle a veces para
Inés, su chica, con la que puede estabilizar su relación mientras
suena Leonard Cohen en un disco robado. |