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Luis. Treinta años. Viudo con dos hijos.
Drogodependiente. Enterrado en un nicho cedido por el ayuntamiento. ¿Por
qué? Quizás pueda encontrarse alguna explicación en las
diferentes voces, que desahogan en primera persona: Rosa (la madre de 57
años, viuda; trabaja como asistenta): otro hijo, Pablo, murió de
tuberculosis y anticuerpos. Con su padre preso por "rojo", la crió un
matrimonio amigo acomodado. Desde los 14 años trabajó sirviendo
en las casas. Se casó, sin ser feliz, y viuda con 60 años,
volvió con su primer novio. Para ella, Luis empezó a ir mal
cuando le murió la mujer de un ataque al corazón, luego de una
discusión conyugal; le da muchos dolores de cabeza, pero mientras viva
nunca lo dejará solo. Alberto (hermano): preocupado por su trabajo y
el futuro del hijo. Para él, los dous drogatas de la familia no merecen
la mínima preocupación. Maribel (cuñada): su madre,
separada y borracha, le pegó tanto cuando tenía quince
años que la policía la entregó a su padre, que se
aprovechaba de ella. Pronto murión en accidente de coche, por lo que
tuvo que casarse joven con un hombre mayor que no le dejaba vivir su juventud.
Hasta que lo abandonó. Dice que Luis lo dejó quince veces, pero
siempre volvió. .Lola (hermana, casada dos veces y con un hijo de
cada matrimonio): se casó con 17 años y su marido le controlaba
todo; sólo cuando estaba borracho conseguía obligarla a hacer el
amor. Vive en la casa materna con su segundo hombre. Le preocupa la hija de
Luis, porque la hija de su primer matrimonio también lo pasó mal,
que hasta los doce años tendrá que seguir con el padre. En la
"Segunda parte" opinan los jóvenes de la casa en donde trabaja Rosa:
él, solidario con la desgracia de la mujer; ella recela de poder ser
contagiada de sida por Rosa y está cansada de padecer las consecuencias
incómodas de su situación. Su madre, de 45 años y
profesión liberal, dice que contrató a Rosa, sabiendo que
tenía problemas, por ser una mujer bondadosa, guapa, elegante y con
orgullo. Le daba dinero para droga a Luis, con quien un día habló
y le pareció débil y apático, sin esperar ningún
futuro de la vida. Odiaba las xeringas y prefería esnifar. Le
gustaría leer este libro que ella está preparando, pero
murrió antes en el hospital, al parecer sin sufrir. En la "Terceira
parte" expresan su punto de vista los hijos de Luis: un hijo de la mujer, que
él reconoció al casar; desde que murió su madre vive con
los abuelos maternos, juega al baloncesto en los cadetes del Madrid y apenas ve
a Luis, a quien no trata de padre; recuerda de los cuatro años de
convivencia que le pegaba a su madre, por lo que ya le es indiferente su
desaparición: prefiere ignorarlo. Y la hija de su matrimonio, de 8
años, que vive con sus abuelos maternos y apenas recuerda a su madre,
muerta poco después de nacer ella. No veía casi nunca a su padre.
Un día la abuela Rosa la llevó junto a él y no lo
reconoció entre otros hombres. Hasta que la abrazó llorando.
Aquél era su padre. "Chamábase Luís, agora
recordo". |