 |
Se abre el libro con
"Dos palabras del autor", en donde Fran Alonso presenta estas nueve cartas de
mujeres que toman la palabra para contar que viven circunstancias vitales
difíciles en contextos sociales conflictivos o extraños.
Así, más que cartas de amor o desamor se muestran nueve caras
dramáticas ambientadas en diferentes espacios del mundo, a veces como
colaboración con ONGS. Por eso, la emoción y la solidaridad no
permanecen indiferentes ante la sinceridad literaria de las voces
narrativas. Ilegal: desde Lugo le cuenta una senegalesa a su
cuñada su aventura dramática. Su esposo se murió cuando la
barca en la que venían desde Marruecos volcó en la noche; ella se
salvó amarrada a una cuerda hasta embarrancar en un rochedal; en
Málaga la acogieron unos senegaleses y luego llegó hasta
León, haciendo parte del camino de Santiago con un francés hasta
que parió en Portomarín. Ahora vive dependiendo de los Servicio
Sociales en esta Galicia de fantasmas en la que se intenta integrar. Y
sueña que los ojos de su hijo puedan ver Senegal algún
día. Desde as tebras: una mujer le escribe, porque así
se lo indicaron sus captores, a su esposo. Marchó como cooperante a un
hospital de Bagdad cuando esa guerra injusta y cruel, a ese infierno con tantas
víctimas y sin los medios materiales mínimos. Sus carceleros, que
tanto rezan el Corán, quieren que se vayan todos los europeos, y piden
para liberarla la libertad de varios prisioneros políticos. Por eso,
Bernal, el esposo, es su única esperanza para que su secuestro se
solucione. Confesión: una mujer le escribe un correo
electrónico a una amiga para confesarle algo que la atormentó
durante mucho tiempo y por lo que sintió mucha culpabilidad. Nunca le
gustaron los chicos como a todas las amigas, y en internet se encontró
con mucha otra gente que como ella es lesbiana. No se lo va a contar a sus
padres (con los que vive) ni a nadie más, sólo a ella, su mejor
amiga. Y le intriga su reacción, si la aceptará como antes a
partir de esta confesión... Sáhara, améndoa
amarga: Besmeh, una joven de 17 años, le escribe desde Tinduf a otro
saharaui, Ahmed, que se quedó en la Habana para seguir hasta que acabe
los estudios, dentro de diez años. Para entonces ya la olvidará a
ella (¿y ella a él?), que tuvo que venirse después de
vivir un año allí pues el clima le provocaba el asma. Se siente
sin libertad en el Sáhara, que ahora es para ella como un infierno, en
el que vive de prestado y con la ayuda humanitaria, una cárcel de arena
que la atrapa y ahoga. Y, además, sin su amor, sin la ilusión de
su vida. Zé, volcán de amor: le escribe una mujer a su
"volcán de amor" desde Cabo Verde, de donde emigró catorce
años antes y no regresó, dejándola con un hijo y
embarazada. En realidad, él huyó porque descubrió que su
amante estaba con otro hombre; cuando apareció muerta, detuvieron al
otro y él se escapó para Portugal. Pero ahora está muerto
(a lo mejor a manos del amante de su amante) y ella va a echar esta carta en
una botella al mar y marcharse con los dos hijos para EE.UU. O que nunca
me preguntaches: una mujer le escribe a su amor, un gallego de Vigo,
contándole su vida, que él desconoce. Tenía nueve
años cuando dos soldados que perseguían a los de la guerrilla la
violaron en la aldea. Y ya no valió para ningún hombre. Luego, el
tío lo siguió haciendo con el consentimiento de su padre.
Huyó para la ciudad, limpiaba los coches en el semáforo y se
acostaba con algunos conductores. Uno de ellos la llevó a un burdel, en
donde se le quedaban con todo, hasta que una redada de la policía la
liberó, no sin una nueva violación policial. Ahora trabaja en un
bar de mujeres en Manila, e incluso va con algunos hombres a su hotel, sobre
todo europeos como él, que le prometió llevarla para
Europa. A carta inesperada: carta de una mujer de Vigo a Luis, un ex
novio admirado por su oratoria por los galeguistas del Derby allá por el
1946. Años después, lejos de aquellas utopías locas de la
adolescencia, se casó con un abogado, frecuenta el Club Náutico,
pues tiene un snipe, y vive bien. A guerra: después de diez
años ayudando en Sarajevo a las víctimas de la guerra, una mujer
le escribe a un ex novio despidiéndose de él y de la vida. Ya no
soporta más ver tanto dolor ni el silencio de cuando no hay tiros pero
hay víctimas igual: refugiados mutilados por las minas, mujeres con
hombres desaparecidos que no saben si se habrán
muerto... Lonxe: una adolescente cuenta como los padres vendieron lo
que tenían en Uruguay para venirse a Galicia. Aunque ella no se adapta a
la manera memorística de estudiar, los padres no trabajan en sus
profesiones, ella apenas se relaciona con algunos uruguayos y no está
integrada... tienen para comer y vivir con una dignidad que no tenían en
Montevideo. Por eso le dice a su amor que no se venga para Galicia y le
envía su último beso, ahora que el agua se interpone
definitivamente entre ellos. |