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Fátima Peón Torres:
Camposanto

Col. Nova 33, 27. Fundación Caixa Galicia. A Coruña, 2003
XV Premio "Rúa Nova" de Narracións Xuvenís 2003 en lingua galega

Camposanto

Un día lluvioso de junio de 2003, Lea, una joven de dieciocho años, se va a arrojar desde el puente de la Barca. Retrocediendo en el tiempo, mediante la presentación de diferentes episodios de distintos años de sus vidas, conocemos a continuación a Lea y a su amiga Sofía, inseparables desde que eran niñas en la aldea natal de Liar hasta el presente en la ciudad de Portadela, en donde están estudiando en el instituto.
Cuando tienen cuatro años y van a comenzar el parvulario, Lea llora porque Paulo le dice que en un país los profesores comen a los niños; Alberto la tranquiliza.
Nervios del primer día en 2º de Bachillerato en el instituto Alexandre Bóveda, que es la puerta para el soñado Santiago.
Cuando Sofía tiene doce años, su madre se marcha de casa con un vendedor de colchones de Guadalajara que aparece un día por Liar, cansada del alcoholismo de su marido.
Lea va a buscar a Sofía a su casa, pero ésta no le abre porque tiene un ojo morado y no quiere que la vea. Ese primer día de clase se presenta Pacheco, profesor de Latín, presuntuoso y amargado. Lea sigue integrada en el Grupo de Normalización Lingüística. Un misterioso "Picasso Saído" pinta un pene con los testículos por todo el instituto.
Con seis años, Sofía no es capaz de subir en la bici hasta el viejo campo de fútbol, y Alberto espera por ella.
Rafael trabaja en una gestoría. Alcohólico, se ausenta muchos días de casa y pega a sus hijos. Cuando su mujer lo abandona, Sofía tiene doce años y Marcos año y medio. Desde entonces el padre les prohíbe volver a Liar.
Un sábado por la noche, Lea (a quien Sofía le parece hermosa) se coloca fumando porros y bebiendo mientras Sofía está con colegas.
Cuando tienen 13 años, Sofía nota algo raro en Lea, que evita el contacto físico, y le pregunta si le gustan los chicos, sin obtener respuesta.
El mes en que su padre empieza a pegarles a los dos hermandos, Sofía le hace prometer a Lea que cuando muera mandará llevar sus cenizas al mar.
Cuando se hundió el Prestige, Lea, concienciada, sabe en el aula lo que es un cacique.
No todo es idílico en Liar: también hay gente criticona y caciquismo, sobre todo los de la comunidad de montes.
Un fin de semana que no está su padre, Sofía se siente sola con Marquiños y va Lea a hacerles compañía; se enfada con ésta por contarle al niño fantasías, además de leerle a Marquiños pasajes del Principito.
Cuando nace Marcos, Alberto (idolatrado por las dos amigas), admirador de Hemingway y progre, le pide a Sofía que su hermano lleve el nombre del subcomandante zapatista.
De repente, Sofía echa de su casa a Lea: está subiendo su padre y no quiere que la vea. Esa noche en una fiesta de cumpleanos en el Campiño de Santa María, de botellón y drogas, Lea se coloca, aunque al regresar a casa ayuda a su abuela, que no se vale por sí misma.
Diez años antes, Paulo, un mozarrón de unos trece años, muere intentando cruzar el río en menos tiempo del que había hecho otras veces Alberto. Lea es testigo excepcional.
En junio, recogen las orlas los alumnos de bachillerato y acaban los exámenes de selectividad. Cuando Sofía llega a casa, el padre está pegando a Marquiños. Ella se interpone y es violada. Sale desesperada a por cualquier droga. Marquiños llama a Lea, que va para su casa. Hasta que vuelve Sofía, con las bragas en el bolso y borracha: hizo el amor con dos chicos a la vez diciendo que ya es una puta. De vuelta en su casa Lea recibe la noticia de que Alberto murió en accidente de moto: se despide en un escrito de Sofía y se va a suicidar desde el ponte de la Barca, pero se lo impide Pacheco. Lea pasa el verano en Londres para olvidar todo. Mientras, Sofía, que ya tiene dieciocho años, denuncia a su padre por malos tratos, a quien condenan a siete años de cárcel. Visita con Marcos en Liar las tumbas de Alberto y Paulo. En septiembre, se encuentra con Lea en la ferretería de su padre, comentan que Federico el pelotas resultó ser el alumno que pintaba los penes. Sofía cursará Historia en Santiago, en un piso alquilado, que le ofrece a Lea, matriculada en Filoloxía Galega, para compartir, pues además Marcos la necesita. Antes de que partan en tren, Lea se une a los dos hermanos, llevando el ejemplar del Principito, que tanto le gusta a Marquiños.

151 p. - 21x12 cm.                                                          ISBN    84-95491-89-3



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