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Un día lluvioso de junio de 2003, Lea, una
joven de dieciocho años, se va a arrojar desde el puente de la Barca.
Retrocediendo en el tiempo, mediante la presentación de diferentes
episodios de distintos años de sus vidas, conocemos a
continuación a Lea y a su amiga Sofía, inseparables desde que
eran niñas en la aldea natal de Liar hasta el presente en la ciudad de
Portadela, en donde están estudiando en el instituto. Cuando tienen
cuatro años y van a comenzar el parvulario, Lea llora porque Paulo le
dice que en un país los profesores comen a los niños; Alberto la
tranquiliza. Nervios del primer día en 2º de Bachillerato en el
instituto Alexandre Bóveda, que es la puerta para el soñado
Santiago. Cuando Sofía tiene doce años, su madre se marcha de
casa con un vendedor de colchones de Guadalajara que aparece un día por
Liar, cansada del alcoholismo de su marido. Lea va a buscar a Sofía
a su casa, pero ésta no le abre porque tiene un ojo morado y no quiere
que la vea. Ese primer día de clase se presenta Pacheco, profesor de
Latín, presuntuoso y amargado. Lea sigue integrada en el Grupo de
Normalización Lingüística. Un misterioso "Picasso
Saído" pinta un pene con los testículos por todo el
instituto. Con seis años, Sofía no es capaz de subir en la
bici hasta el viejo campo de fútbol, y Alberto espera por ella.
Rafael trabaja en una gestoría. Alcohólico, se ausenta muchos
días de casa y pega a sus hijos. Cuando su mujer lo abandona,
Sofía tiene doce años y Marcos año y medio. Desde entonces
el padre les prohíbe volver a Liar. Un sábado por la noche,
Lea (a quien Sofía le parece hermosa) se coloca fumando porros y
bebiendo mientras Sofía está con colegas. Cuando tienen 13
años, Sofía nota algo raro en Lea, que evita el contacto
físico, y le pregunta si le gustan los chicos, sin obtener
respuesta. El mes en que su padre empieza a pegarles a los dos hermandos,
Sofía le hace prometer a Lea que cuando muera mandará llevar sus
cenizas al mar. Cuando se hundió el Prestige, Lea, concienciada,
sabe en el aula lo que es un cacique. No todo es idílico en Liar:
también hay gente criticona y caciquismo, sobre todo los de la comunidad
de montes. Un fin de semana que no está su padre, Sofía se
siente sola con Marquiños y va Lea a hacerles compañía; se
enfada con ésta por contarle al niño fantasías,
además de leerle a Marquiños pasajes del Principito. Cuando
nace Marcos, Alberto (idolatrado por las dos amigas), admirador de Hemingway y
progre, le pide a Sofía que su hermano lleve el nombre del subcomandante
zapatista. De repente, Sofía echa de su casa a Lea: está
subiendo su padre y no quiere que la vea. Esa noche en una fiesta de cumpleanos
en el Campiño de Santa María, de botellón y drogas, Lea se
coloca, aunque al regresar a casa ayuda a su abuela, que no se vale por
sí misma. Diez años antes, Paulo, un mozarrón de unos
trece años, muere intentando cruzar el río en menos tiempo del
que había hecho otras veces Alberto. Lea es testigo excepcional. En
junio, recogen las orlas los alumnos de bachillerato y acaban los
exámenes de selectividad. Cuando Sofía llega a casa, el padre
está pegando a Marquiños. Ella se interpone y es violada. Sale
desesperada a por cualquier droga. Marquiños llama a Lea, que va para su
casa. Hasta que vuelve Sofía, con las bragas en el bolso y borracha:
hizo el amor con dos chicos a la vez diciendo que ya es una puta. De vuelta en
su casa Lea recibe la noticia de que Alberto murió en accidente de moto:
se despide en un escrito de Sofía y se va a suicidar desde el ponte de
la Barca, pero se lo impide Pacheco. Lea pasa el verano en Londres para olvidar
todo. Mientras, Sofía, que ya tiene dieciocho años, denuncia a su
padre por malos tratos, a quien condenan a siete años de cárcel.
Visita con Marcos en Liar las tumbas de Alberto y Paulo. En septiembre, se
encuentra con Lea en la ferretería de su padre, comentan que Federico el
pelotas resultó ser el alumno que pintaba los penes. Sofía
cursará Historia en Santiago, en un piso alquilado, que le ofrece a Lea,
matriculada en Filoloxía Galega, para compartir, pues además
Marcos la necesita. Antes de que partan en tren, Lea se une a los dos hermanos,
llevando el ejemplar del Principito, que tanto le gusta a
Marquiños. |