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Ramón Rodríguez Porto: Voltar a Bacelares
Gráficas Chantada
Chantada, 1989

Voltar a Bacelares

Cuenta Adrián, un niño de diez años -a quien le gusta mucho escribir, aunque su padre dice que eso es una tontería-, de su Bacelares natal, una docena de casas perdidas en un rincón del mundo. El viejo tío Bicas es el mejor amigo de los niños, a los que les cuenta muchos cuentos; y también el mejor maestro de la vida, que nunca fue a la escuela y cuanto que sabe lo aprendió de su hijo, ya muerto. Los niños se entretienen haciendo travesuras o construyendo artesanalmente sus propios juguetes, excepto el hijo del señor Ramón, el ricachón, que los puede comprar, como un balón de cuero que es la envidia de todos, o la modernidad de la caja que habla: ¡una radio!
Luego de que Mantecón emigrase a Argentina y le fuese bien allí, la familia de Adrián también se marcha. Se lleva la gorra del tío Bicas de regalo, para acordarse de él. Todos los días se acuerda allá en Buenos Aires de Bacelares. Pasados doce años, con 22, cuando ya acabó Derecho, al recibir la noticia de la muerte de tía Lidia, la mujer del tío Bicas, viene a Bacelares para estar con el viejo amigo. Aunque todo está cambiado, sintió la emoción del espacio natal y entonces decidió no regresar a Argentina. No será un desertor del arado, será labrador y hará algo de provecho por esta tierra que lleva dentro y no podrá abandonar nunca.

98 p. - 12x17 cm.                                                          ISBN    84-404-5782-0



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