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En la
introducción, el autor expone su voluntad de incorporar la
ficción científica a la literatura gallega sin
maniqueísmos y para educar en la creatividad. Peter, un niño
de doce años que vive en un rascacielos de Atlanta, sueña con
participar en un programa de la NASA que pretende colocar una pareja y un
niño en la Colonia Espacial que se está construyendo en
Júpiter. Luego de hacer correctamente los correspondeintes tests,
abandona el colegio acompañado de un profesor y se traslada para Cabo
Cañaveral. Y llega el gran día: despega la nave con una pareja de
cosmonautas y Peter. En su trayectoria encuentran dos platillos volantes, que
confiesan ser los culpables del apagón de Nueva York del 65 y escapan.
Al llegar a la luna, los marcianos se apoderan de Peter y en su ciudad, de
tubos y animales como los dinosaurios recuperados gracias al ADN, conoce su
forma de vida e incluso van de recorrido turístico por los planetas.
Cuando les pide que lo devuelvan a la Tierra (en donde ya pasaron años,
aunque allí sólo dos días) le contestan que se deshizo por
el enfrentamiento nuclear entre los dos bloques. Entonces Peter busca un nuevo
planeta azul apto para la vida animal y le pone de nombre Breogán.
Reconstruye en él la evolución a partir de los animales
conservados en Marte hasta llegar al hombre. Lamentablemente, cuando todo
estaba a punto en el planeta y los marcianos iban a dejar solo a Peter, dejando
huellas de su paso, éste murió de un resfriado. |