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La reina Eufemia,
mujer del rey Artús, jefe de los nueve clanes celtas afincados en las
tierras del Limia, muere al poco tiempo del nacimiento de su hija Lúa.
Dama Rovena la Triste es la elegida para encargarse de su educación.
La tristeza de Rovena -viuda de Ferreol, jefe del clan de los Baluros, quien
prefirió matarse antes que caer prisionero- se debe a que le llevaron
las hadas de la Lagoa de Antela a su hijo Brandón cuando tenía
sólo dos años. El bardo Kián le dijo en forma de enigma
cómo podría rescatar a su hijo. Enterada Lúa, descubre
gracias a tres sueños, que es la destinada a salvar a Brandón
desentrañando el enigma. Le pide a Dama Rovena una descripción de
Brandón con quince años y entonces se siente enamorada de
él. Aunque sólo tiene doce años, ya puede emprender la
aventura de intentar su liberación. Sorteando peligros y desvelando
enigmas, y gracias a la ayuda de nuevos amigos -lobos, osos y un duende verde o
xas- que consigue en el camino, llega a la Lagoa de Antela. Allí, en la
vieja Antioquía, el último día de la primavera, cuando con
el solsticio la Luna y el Sol se hacen iguales, los osos hacen que suba el agua
y aparezca el pazo de oro y cristal. Y con él Brandón, a quien de
este modo libera de las hadas y convierte en su hombre. |