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Unos cuadernos de Nico, preso común que
conoció el narrador cuando estuvo en la cárcel por motivos
políticos en tiempos de la Dictadura franquista, constituyen este texto
narrativo. Se compone de diferentes episodios ocurridos cuando tenía
doce años, que se desarrollan cronológicamente a lo largo de una
primavera y un verano de la postguerra. Agrupados en dos partes,
delimitadas por el abandono de la escuela, recogen estampas de aventuras
infantiles como la guerra entre pandillas, el robo de fruta, la búsqueda
de nidos de pájaros o la práctica del fútbol. En un
ambiente de pobreza y miedo, aparecen personajes dotados de una aureola
mítica o misteriosa, como el "vello de Eiría", republicano y
masón, amigo de los niños, la señora Visitación,
que sabe echar las cartas y conoce cuentos de "mouros" o el anarquista
Mañoso, un vencido de la guerra (in)civil. Pero la escuela non es lo
suyo, por lo que pasa el verano de aprendiz de marinero, descubriendo el
trueque de pescado por productos de la tierra, la difícil captura del
pulpo traidor que el cacique falangista no paga, el estraperlo y el contrabando
de tabaco. El peligro de naufragio acecha siempre: está en el viento,
que determina la suerte de la pesca y del propio barco. Gracias a él
descubren un nido de centollos, con los que obtienen mucho dinero, y ganan una
competición de barcos de la ría. Así se despide del mar:
llega el invierno, y con él el Seminario, en donde va a ingresar y
estudiar para cura. Cierra el libro un amplio glosario de términos
dialectales de la comarca de Ribeira. |