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Chisco, un chico de ciudad, tiene que ir a pasar
unos días a la Casa do Páramo, junto a un tío y una prima
poco mayor que él. La desolación del lugar provoca que el propio
conductor del autobús que lo lleva le regale unos cuernos de ciervo
volante como escudo contra una posible adversidad. Desde su llegada, la
atmósfera asfixiante y una inscripción misteriosa junto a la
guarida del lobo provocan en él una atracción que hace que se
aventure a seguir al tío hasta la colina, en donde es testigo de su
imprecación en el lenguaje críptico del libro de los tesoros.
Luego, se precipitan los acontecemientos y corre serio peligro. La presencia de
las becacinas, la fiereza de los perros y unos forasteros avaros, la camisa de
serpiente que pone al cuello y lo defiende así como un extraño
cazador que luego mata con crueldad al tío para quedar con sus onzas de
oro, crean un ambiente terrorífico, del que consigue escapar
convirtiéndose en cómplice inocente del terror del tesoro
maldito. De tal modo que sólo años más tarde, adulto
ya, es capaz de confesarlo todo para los lectores. |