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"Eu son Balbino.
Un rapaz de aldea. Coma quen di, un ninguén. E ademais, pobre".
Así comienzan las reflexiones del niño protagonista, en el
territorio limitado del mundo rural gallego. Cuenta en este su diario sus
experiencias, desde fiestas tradicionales como el Carnaval o las de la
parroquia hasta la vivencia dramática del luto familiar por la muerte
del padrino aplastado por un carro, que le impide disfrutarlas. La muerte
también está presente en la trampa para zorros en la que cae su
perro Pachín; allí planta luego un cerezo. Se unen de este modo
esperanza y luto, siempre buscando un futuro no escrito. Así, cuando no
puede disfrutar de la fiesta, rebusca en el campo al día seguinte:
encuentra una caja, que no logra abrir, y luego lleva el agua. Con ella se fue
el sueño imposible de las monedas de oro. En este juego de
contradicciones la emigración puede ser el mejor camino, como asegura su
padre cuando marcha para América el hermano Miguel, o una falsa salida,
como defiende el padrino. A veces, ciertamente, la única salida
rebelde contra la injusticia es la huída. Es lo que hace cuando su padre
le pega por embadurnarle la cara al ricachón y mimado Manolito; lo
encuentra Pachín. En la procesión escapa para coger las
cañas de los cohetes. Llega a la casa del judío, que le
reflexiona sobre la hipocrisía de la gente, que no busca la verdad ni la
justicia. El castigo, en forma de tortazos, le duele más en el alma que
en el cuerpo. La escuela es frustrante y no abre muchos caminos. Primero,
el maestro andaluz no entiende la tierra en la que está ni le entienden
a él. Luego, se enamora de la maestra de Betanzos, convirtiéndose
en uno de los alumnos listos. Pero ella se casa, marcha y entonces Balbino se
niega a volver al colegio. Su padre lo castigó a servir. Parece su
destino. Pero aprendió del judío que lo que importa en la vida es
ser honesto, solidario, y del enterrador que dejando hecho algo de valor no se
muere de todo. Cuando emigra el amigo Lelo y comienza a escribirle
contándole cosas de allá, aparca la escritura del cuaderno pues
ahora tiene con quien desahogar sus pensamientos. Se lo deja a Alberte,
universitario que escribe libros y no se lo va a enseñar a nadie. Es
éste un texto clásico de la literatura infantil-juvenil gallega,
con traducciones a diversas lenguas y cientos de miles de ejemplares vendidos,
incuestionado y verosímil testimonio literario de una Galicia realmente
existente. |