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Breogán Riveiro, Fran Alonso, Elvira Pérez e Carlos Mosteiro:
Historias para ler e mirar
Ilustraciones de Fausto Isorna

Col. Lagarto PintadoDirección Xeral de Creación e Difusión Cultural
Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 2007

Historias para ler e mirar

Nueva entrega de esta colección editada por la Xunta de Galicia en conmemoración del Día Internacional del Libro Infantil, con la colaboración de la Asociación Galega do Libro Infantil e Xuvenil (Gálix). Recoge cuatro relatos:
A viaxe,de Breogán Riveiro parte del premio que por haber dejado de fumar se regaló a sí mismo el padre de Suso: un GPS. Para estrenarlo montaron en el coche y se dejaron guiar por él hasta el supermercado, a trescientos metros, e incluso marcharon a Santiago para almorzar en un restaurante japonés pescado crudo. En la carretera, les solucionaban los problemas los indicadores sin necesidad del GPS, y en la ciudad aparecieron calles con dirección prohibida e incluso una peatonal, por lo que llegaron al restaurante preguntándole la una mujer. Él no lo quiso usar más. Ahora lo usa la abuela para sus paseos y a los viejos del parque les encanta por la voz femenina que se escucha indicándoles el rumbo.
Fran Alonso entra en el Café Tropical, un Café virtual al que acude la gente para cumplir sus anhelos, personas solitarias como el Viejecito (que con su larga tristeza de elefante decía venir del País de los Sueños), el Personaje (una niña alegre y divertida que quería ser Persona y no habitar sólo en las narraciones) o el Cazador de Mariposas Blancas. Tiene una Máquina que cumple todos los deseos. El Niño es quien mejor la maneja, el Rey de la Máquina. Decide cambiar el Café y las personas: cambia las flores de plástico por ladrillos y espejos; las mariposas por escarabajos, y a todos los personajes clientes del local. Incluso se convirtió a sí mismo en un periquito. Y todo cambió en la realidad. Un periquito sobrevoló aquel lugar horrible. Algún día, con su canto, volverían a brotar las flores de plástico y entraría una mariposa. A lo mejor, todo volvería a ser real.
Elvira Pérez cuenta la aventura de encontrar Un emoticón na bandexa de entrada: antes de desayunar, María se conecta al Messenger y charla con Antón, que no irá a clases porque está malo. Le pide que le envíe un esquema de Naturales; él le envía un emoticón de despedida, que al principio es diminuto y luego tiene el tamaño de un rostro humano, se instala y reinicia el pc. Le habla y le explica que es un espíritu convertido en aparición virtual porque así se lo propuso el espíritu que él ama. Se colaron los dos como archivo adjunto aprovechando un bombardeo masivo de troyanos. Se conectarán cuándo estén encendidos los ordenadores en los que están instalados. Y así ocurre: a ella le aparece un joven contacto, un tal Fiz, que no sabe nada de su emoticón hasta que se le reinicia el pc. Chatean María y Fiz y se citan en un cibercafé de Vigo . Allí ella descubre con horror que Fiz tiene dos emoticones en las pupilas, pero también el taxista y toda la gente que encuentra en la calle. Incluso están en el espejo de su casa: había sido ella quien se los había pasado a todos, llevaba un virus andante en su mirada. Cuando en su cuarto encendió el portátil, en la pantalla estaba el emoticón. "Misión cumplida. Te asustamos."
Finalmente, no SMS de Carlos Mosteiro, a Brais le suena de nuevo la musiquita en el móvil: es el tercer mensaje que le manda Marcos sobre la "Operación Lois" o "Operación Pringado". Pero él no está convencido pues Lois nunca le había hecho nada e incluso le había apuntado en un examen y gracias a eso había aprobado. Otro mensaje más al salir del insti: mañana a las 7 vamos a zurrarle al pringado en el Camino Bajo: que no falte nadie. Eran órdenes de Marcos, el jefe, que ya lo había intentado con Maneiro, pero como este le había sacado una navaja, había dicho que a Maneiro no se le tocaba. Le tenía ganas a Lois por las miraditas que le enviaba Lía, pues a Marcos le gustaba la tontita de Lía. A las 7 en punto, apareció Lois. No se defendió y le pegaron todos, mas Brais no se atrevió a lanzarle la piedra que tenía en la mano. Cuando Marcos reparó en él, le dijo que tenía que pegar también o sino que sufriría las consecuencias. Con los ojos cerrados se lanzó sobre Lois. Y para que no le volviese la náusea pensó en otra cosa: en que le tenía que cambiar la musiquita al móvil y darle un descanso a Shakira en el mp3.

68 p. - 11x19 cm.                                                               D.L.    967-2007



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