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Marilar Aleixandre: A expedición do Pacífico
Ilustraciones de Fran Jaraba
Col. Merlín, 58. Eds. Xerais. Vigo, 1994
Premio "Merlín" 1994
Premio da Crítica 1995


A expedición do Pacífico

En los tiempos agitados de la Gloriosa, la revolución de septiembre de 1868, Emilia Goianes, una joven de Fisterra de 12 años, se cuela de polizón en la goleta Resolución que va a las selvas americanas con otras dos para la Expedición Científica del Pacífico. Aficionada a la Zooloxía, se esconde en el camarote de su hermano Andrés, de 22 años, zoólogo, que la descubre y acepta que vaya, pese a ser mujer... Le corta el pelo y la presenta como su hermano. Aunque, contando a marineros y otros pasajeros que tenían como misión estrechar las relaciones de España con Latinoamérica, iban más de doscientos en los tres barcos, la expedición se componía de ocho notables científicos naturalistas. Además de un dibujante y fotógrafo en placas de vidrio.
El viaje por el continente resulta rico en descubrimientos científicos pero también muy peligroso. Descubren ejemplares interesantes en el archipiélago de Cabo Verde, en donde un alacrán picó al médico; ella está a punto de caer al mar cuando sobreviene un temporal, salvándola el botánico cordobés y cronista de la expedición Diego Vargas. En la selva amazónica quedan impresionados con tantos animales curiosos, e incluso ven una fila kilométrica de hormigas de la marabunta. Bajando hacia el sur ven ballenas y no consiguen cruzar por el estrecho de Magalhaes al Pacífico, por lo que pasan por el Cabo de Hornos, en donde un marinero andaluz delira con los desaparecidos, obsesionado por la legendaria desaparición del San Telmo. Están tres meses en Chile, pasando luego a Perú al cráter del volcán Pichincha, en donde los atrapa la nieve durante dos días, hasta que bajan a rescatarlos. En Guatemala muere de ictericia el catalán Ros. En Panamá les comunican que, por la tensión diplomática entre España y Latinoamérica, no pueden continuar en el barco, por lo que van por el Amazonas, en donde ella le hace frente a una serpiente velenosa, y sufren todas las penurias, teniendo incluso que empeñar los relojes para poder continuar. Hasta que llegan a Belem. En casa del vicécónsul Silva, que los acoge, descubre su misterio Emilia, pues la hija, Arurora, la besa en el jardín, por lo que le confiesa que es mujer. Por sugerencia de ella, se viste como tal para el baile de la noche en homenaje a la expedición. En él, la besa Diego, que ya sospechaba que no podía ser un chico desde que, al salvarla en la tormenta, descubrió un pañuelo con sus iniciales y un trozo de pelo, que se le habían caído.
Así, con el cambio personal que supone su primera regla, la relación con Diego y las intensas experiencias, incluso anecdóticas -como el pingüino que ella alimenta dándole peces o la visión del mapinguari, el supuesto mitad vago mitad gorila que andaban buscando, y nunca se encontró-, en diciembre de 1871 están de vuelta. Fan luego una exposición en Madrid con los materiales de la expedición. Que contó la voz narradora de Emilia, según le pidió Aurora, introduciendo además reflexiones sobre el contexto histórico, el darwinismo y el feminismo.
En un Epílogo, la autora comenta que la Expedición del Pacífico existió en realidad, aunque cambió fechas y nombres, e introdujo el personaje de Emilia.

192 p. - 14x19 cm.                                                          ISBN    84-7507-862-1

A expedición do Pacífico . Marilar Aleixandre: A expedición do Pacífico

Col. Fóra de Xogo, 47. Eds. Xerais. Vigo, 2000

Reedición en colección juvenil sin ilustraciones


160 p. - 13x21 cm.         ISBN    84-8302-554-X



 traducciones 

Castelán

La expedición del Pacífico
Col. Tus libros. Ed. Anaya. Barcelona, 1996
192 p. - 20x14 cm / ISBN: 84-207-7522-3

Portugués

A expedição ao Pacífico
Trad. Maria Fernanda Campos
Col. Minoria absoluta, 8. Ed. Dom Quixote. Lisboa, 1999
127 p. - 22 cm / ISBN: 972-20-1465-X




Opinion