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Reescritura de diez
cuentos de la tradición oral, incluyendo al final de cada uno de ellos
un apéndice con notas bibliográficas y tipológicas. Todos,
excepto Papas, son adaptaciones de Antonio Reigosa. O sabor dos
sabores: un rey viudo con tres hijas quiso saber cuál de ellas lo
quería más para que heredase el reino. Como la menor
contestó que lo quería como el sabor de los sabores ordenó
que fuese llevada al monte y matada. Mas el criado encargado se apiadó
de ella y llevó como prueba de su muerte el corazón de una perra,
y el dedo de la joven. Se buscó la vida trabajando de criada y cuidando
los pavos en casa de Casimiro, ocultando su traje de princesa. Sospechando de
su identidad, el hombre le ofreció casarse con su hijo y ella
aceptó si invitaba al rey. Cuando éste acudió al banquete
nupcial, reconoció a la hija cuando le sirvió la comida sin sal,
el sabor de los sabores. Poco después, como el rey era anciano, ella y
el joven heredaron el reino y fueron felices. Os tres irmáns
sabios: cuando murió un hombre, sus tres hijos no se pusieron de
acuerdo sobre quien heredaría la casa. Y fueron ante el juez para que
éste decidiese. Por el camino, dedujeron entre los tres como era el
caballo robado a un vecino por sus huellas: cojo, tuerto y rabudo. En la cena,
comiendo cabrito, dedujeron que había nacido al mismo tiempo que otro,
que lo había amamantado una perra y que el juez era hijo de moro. Por
fin, el juez para resolver el pleito les pidió que le trajesen la cabeza
del padre muerto. Solamente el menor se negó: ése era el
verdadero hijo del padre. A moza vestida de home e a cerva: un
hombre se quedó ciego y tuvo que salir por el mundo a pedir. Como
tenía una hija muy hermosa, para que no tentase a los jóvenes
oardenó vestirla de chico. Andando los caminos, una princesa se
enamoró de ella, sin sospechar que no era hombre. Para solucionar el
enredo, la joven consiguió traer la cierva del monte a palacio,
siguiendo los consejos de una anciana. E incluso que hablase, diciendo tres
verdades; la tercera, que las manos que la habían cazado no eran de
chico. Entonces quedó al descubierto la identidad de la joven y la
princesa disgustada. Martuxiña: en aquel tiempo todos los
matrimonios estaban obligados a mandar un hijo al servicio del rey; si no
había hijos, tenía que ir el padre. Y resultó que un
matrimonio sólo tenía hijas, siete. La mayor, Martuxiña,
se ofreció a ir en lugar de su padre, vestida de hombre, con el nombre
de Martuxón. En el servicio, el compañero de cuarto sospechando
que era chica trató de confirmarlo levándola de compras, mas ella
supo disimular bien. Pero cuando desapareció el día de
licenciarse, evitando así bañarse con él en el río,
el joven vio corroboradas sus sospechas. Y, siguiendo sus huellas, llegó
hasta su casa, en donde se declararon amor. Papas: había una
vez dos hermanos que querían casar a sus hijos entre si. Para conocer lo
formal que era su prima, el hijo se hizo el enfermo: sólo dicía
"papas", por lo que su padre lo expulsó del hogar. Andando de mendigo
logró reunir una pulsera, unos pendentes y un reloj de oro, que le
regaló a su prima sen que ella lo reconociese, a cambio,
respectivamente, de que le mostrase las piernas, después el cuerpo y,
finalmente, que pasase una noche con él. Esa noche, le robó el
refajo con las iniciales, que le valió para que decidiese convertirse en
su mujer justamente el día en que iba a celebrar la boda con otro.
A fera domada: en una lejana tierra vivía una princesia hermosas
e inteligente, pero muy soberbia. Como el padre ya era anciano tuvo que pensar
en casarse. Puso como condición que el aspirante acertase una adivinanza
sobre un cabello suyo de en medio de la cabeza y venciese al lobo encerrado en
el jardín. Lo intentaron muchos sen éxito, hasta que un
príncipe rico, de incógnito, superó las pruebas, y la
llevó consigo para una casita pobre, en donde la puso a trabajar
duramente. Hasta que le descubrió su verdad. Poco después, se
convirtió en reina y, olvidada su soberbia, fue buena, generosa y
feliz. Tres bos consellos: un home muy pobre se marchó por el
mundo a ganarse la vida, ignorante de que su mujer estaba embarazada de dos
días. Pasó veinte años trabajando de sol a sol, hasta que
pudo volver. El amo le dio a escoger como pago dinero o tres consejos de
provecho, que él prefirió: que no deje el camino de carro por
atajo, que no pregunte lo que no le importa y que antes de hacer una cousa la
piense tres veces. Gracias a ellos se libró de los lobos, no lo
mató el dueño de una posada y no cometió un atropello en
casa al no conocer a su hijo. Además, un pan que le había dado el
ama estaba lleno de monedas de oro. Por eso desde entonces fueron siempre
felices en aquella casa. O tesouro do home na forca: era un padre
que tenía un hijo muy vividor. Antes de morir le pidió que
sólo en caso de estar necesitado cogiese lo que le dejaba en el
hórreo y en última necesidad una carta que en él estaba.
Luego de vender todas las propiedades familiares, el hijo acudió al
hórreo: guardaba monedas de plata, que pronto malvendió.
Desesperado y en la miseria abrió la carta: que se colgase de una cuerda
en el viejo molino. Así lo hizo y de una trampilla en el techo cayeron
montones de moedas. Entonces aprendió, se hizo hombre sensato. O
demo na botella: la guapa hija de Petronila se casó con un joven
forastero que pronto empezó a ir de juerga por las noches. La madre se
percató de que era el demonio y consiguió atraparlo en una
botella cuando por decirle "arrenégote, demo" se convirtió en
ratón. Mas unos mozos la rompieron con piedras y salió ,
metiéndose en el cuerpo de una joven o en el saco de un ladrón
para hacer sus gamberradas. Aunque no pudo hacer lo mismo con la criada del
cura aprovechando que estornudaba, porque el ladrón nombró a
Dios; en venganza, alertó al cura del robo. A moza
mataladróns:una vez se presentó el capitán de una
cuadrilla de ladrones en una casa rica simulando ser pobre; de noche, cuando
creía a todos dormidos, salió a avisar a los suyos para robar,
mas la hija menor no se dejó engañar y le cortó los dedos
que él había metido debajo de la porta para recuperar un
cuchillo. Tiempo despois, el padre se la dio en casamiento creyéndolo
rico. Iba a vengarse de ella metiéndola en aceite hirviendo. Pero una
joven de la cuadrilla la avisó a cambio de un anillo, librándose
así del castigo que recibieron los ladrones al descubrirlos.
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