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A Antía
casi la atropella un coche sin conductor y la muerde un dóberman. Para
ahuyentar el miedo definitivamente les cuenta una historia de siete miedos a
los amigos. Leyendo un libro en casa se va la luz y se mueve la
sábana: un fantasma juega con ella hasta que vuelve la luz. Su padre
le escribe la historia de un vampiro de plastilina miope que les roba los
colores a las cosas rosas o granates. Se deshacen de él con una trampa
en el cuarto de baño. En una excursión al museo de Cera, besa
la figura de un muchacho con una lágrima de cristal que mira a su padre
ahorcado. Aparece en la escuela y sólo habla con ella. Al ver una
película de terror, huye. Su figura se derrite en el museo. Radio
Terror, con la locutora, Cali Vera, retransmite el intento de la Santa
Compaña por captar un vivo: un hombre se libra trazando un
círculo, una pescantina gracias a un jurel y ella, porque la llama su
madre para cenar. Tiene que aguantar tres minutos en el cementerio pasadas
las 12: cae en una fosa, la lleva un esqueleto bajo tierra junto a un
hipopótamo de boca enorme, ve a la Nada,... y escapa. Una nota
misteriosa le indica que vaya a la Casa de la Irrealidad y diga "la palabra que
nunca se pronuncia". Aprende que los miedos no desaparecen, pero se pueden
dominar. Y, una noche de lluvia, una capa negra con pata de palo la lleva a
una goleta en la que su abuelo lucha contra el Urco. Recuerda así el
día en que murió en el mar: éste había sido su
mayor miedo, que ahora le hace superar todos los demás. |