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X. Miranda / A. Reigosa / Xoán R. Cuba: Contos de maxia, III
Ilustraciones de Xan Balboa

Col. Cabalo Buligán - Contos da Tradición Oral, 7. Eds. Xerais. Vigo, 2000

Contos de maxia III

Recoge cuatro cuentos de la tradición oral, incluyendo al final de cada uno de ellos un apéndice con notas bibliográficas y tipológicas.
"Os tres pelos do demo", según Xosé Miranda, cuenta que el primero ministro consiguió heredar el reino mandando por el río abajo al bebé de la reina mientras el rey estaba en la guerra. Criado por el molinero que lo encontró, llegó a casarse con la princesa gracias a la ayuda de unos ladrones. Enterado el rey usurpador, quiso librarse de él sometiéndolo a dos pruebas: tenía que traerle tres pelos del demonio y averiguar por qué una fuente no daba agua, otra daba vino y un manzano no tenía frutos. Salió airoso y rico de todas e incluso se las ingenió para que el rey se quedase de barquero del barco que lleva al Infierno. Y fue rey, como legítimamente le correspondía.
"Os amigos na vida e na morte", en la adaptación de Antonio Reigosa, presenta a dos hombres que quisieron festejar su amistad desde la infancia, pero sólo uno pudo invitar al banquete antes de morir. Un caballo blanco vino de parte del muerto a buscar al amigo para celebrar su invitación. Cuando el vivo regresó a su casa, pasados trescientos años, se encontró con que se había convertido en un monasterio. En él vivió hasta que le llegó la hora de su muerte.
"O afillado da morte", en la versión de Antonio Reigosa, trata de un hombre pobre que a falta de padrino para bautizar a su hijo, aceptó a la Muerte, que a cambio lo convertiría en rico cuando creciese. Así fue: podía ver a la Muerte junto a los moribundos y saber, según se pusiese en la cabecera o a los pies de la cama, si seguirían vivos. Pero un día, avaro, quiso burlar a la Muerte haciendo girar la cama, y acabó muriendo él mismo en lugar del enfermo.
"Os dous xemelgos", según Xoán Ramiro Cuba, cuenta la historia de un humilde pescador que un día consiguió un pez muy grande y gracias a él dos hijos gemelos, dos caballos, dos perros y dos espadas. Cuando uno de los hijos salió al mundo, luego de derrotar al dragón de siete cabezas y casarse con una princesa, se quedó convertido en estatua en el Castillo de vas y no vuelves. Entonces, el agua que había dejado en casa, en una redoma, se puso de color rojo, y su hermano subo que estaba en peligro, por lo que acudió en su rescate y comportándose de modo diferente ante dos conejos y dos lagartas que peleaban pudo acabar con la anciana que había hechizado al primero. Eran tan iguales que la princesa había dormido con el segundo hermano confundiéndolo con su marido. Pero como el gemelo había puesto en la cama una espada entre los dos, poco duró el malentendido y todo se arregló felizmente.

72 p. - 17x24 cm.                                                          ISBN    84-8302-552-3



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