blix



X. Miranda / A. Reigosa / Xoán R. Cuba: Contos de maxia, II
Ilustraciones de Lázaro Enríquez

Col. Cabalo Buligán - Contos da Tradición Oral, 6. Eds. Xerais. Vigo, 2000

Contos de maxia II

Reúne cuatro cuentos de la tradición oral, incluyendo un apéndice con notas bibliográficas y tipológicas.
"As dúas nenas e as tres boas señoras" (Xosé Miranda): Era una niña buena a quien le comía la merienda camino de la escuela el perro de tres ancianas que resultaron ser moras e hicieron que cuanto más se lavase más hermosa fuese, que al llorar le cayesen perlas y al hablar joyas y oro. Enterada la vecina mala, intentó que su maleducada hija obtuviese otro tanto, pero ellas la castigaron a ser más fea, echar sapos por lágrimas y culebras al hablar. Se vengó quitándole los ojos a la niña buena y dejándola en el monte. Pero un pastor los recuperó y se casaron.
"A princesa e o xigante" (Xosé Miranda): En los tiempos de María Castaña, el rey por cumplirle el antojo a la reina embarazada le dio la única naranja del naranjo de un malvado gigante, que le exigió a cambio la hija en cuanto cumpliese tres años. Cuando tenía quince, Aurora entró en el castillo encantado del gigante, y sólo pudo salir ayudada por los hijos de él, gracias a tres flores que se convirtieron en selva, mar y muro enorme. Pero el gigante la mordió arrancándole una mejilla, que sólo le recuperó el príncipe enamorado mandando que la quemasen para hacerla renacer de las cenizas. Y juntos fueron felices.
"A princesa que non ría" (Antonio Reigosa): Un rey que tenía una hija que nunca reía, ofreció la man de ella y su reino a quien la hiciese reír. Probaron muchos sin éxito. El último de los estudiantes ayudó a una vieja y obtuvo de ella tres pelos que se convirtieron en tres pájaros hermosísimos. Durmió en una posada en la que había tres muchachas, que siguieron camino con él prendadas de los pájaros y a medio vestir. Un cura, un labrador y un tratante con cincuenta mulas, se unieron también a la comitiva, que provocó la risa de la princesa y la boda del estudiante con ella.
"A burra, a mesa e o pao" (Xoán Ramiro Cuba): Un hombre bueno como el pan, Xanciño, pobre y con ocho hijos, tuvo que ir a vender el cerdo a la feria para mantenerlos. Por ayudar a un viejo aplastado por un pino, se le escapó el cerdo. Aquel mostró su agradecimiento con una burra que cagaba oro, que le cambiaron las muchachas de una posada; luego, con una mesa que con sólo pedirlo se llenaba de comida, pero también se la cambiaron, y finalmente con un garrote, con el que batió en las jóvenes hasta que le devolvieron la burra y la mesa. Y ya pudo volver a casa para comer hasta saciarse.

72 p. - 17x24 cm.                                                          ISBN    84-8302-509-4



Opinion