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Se recogen cuatro cuentos de la tradición
oral, incluyendo un apéndice con notas bibliográficas y
tipológicas. "O pastor de coellos" (por Xosé Miranda): Un
pobre muchacho logra ingeniar una adivinanza que no dan descifrado en la corte
real, consiguiendo de este modo la mano de la hija del rey. Pero éste no
se resigna y lo reta a cuidar cien conejos en el monte durante un día
sin perder ninguno. Pasa la prueba. También consigue llenar un saco con
las mentiras de la corte. Y se casa con la princesa. "O paxaro de ouro"
(por Antonio Reigosa): como al rey le desaparecían las manzanas, cuando
quedaban tres mandó a sus hijos que las vigilasen. El mayor y el mediano
se durmieron en el intento; el más joven vio cómo un
pájaro de oro robaba la última. Fueron en su búsqueda,
pero sólo éste con ayuda del zorro dio llegado hasta la casa del
pájaro. Llevó la jaula, el caballo, la albarda y la princesa de
los cabellos de oro, se disfrazó de mendigo y acabó
casándose con ella, pese a las trampas de sus hermanos. "O ferreiro
de Mambres" (por Xoán Ramiro Cuba): un herrero pobre le arregló
gratis el báculo a Jesucristo, que andaba de incógnito con San
Pedro por el mundo. A instancias de éste, le pidió carbón
para tres años, una silla, un saco y un manzano que cumpliesen su
voluntad y una baraja con la que ganase siempre. Pero no entendió la
indicación de San Pedro de que aprovechase para pedir la
salvación, e, interpretando que pretendía sus chorizos, los
echó fuera. En cuanto se le acabó el carbón vino el
demonio ofreciéndoselo a cambio de su alma. Consiguió prolongar
el plazo de tres años cuando se la vinieron a reclamar valiéndose
de la silla, el saco, y el manzano. Al morir, en el cielo no lo aceptó
San Pedro, y en el infierno le cerraron las puertas. Le jugó el a alma a
las cartas a un demonio, ganándosela. Se la llevó a San Pedro,
quien siguió sin permitirle la entrada. Pero en un tira y afloja se
coló y allí sigue "porque cuentan que en el cielo, desde que
entras, es raro que te dejen salir". "O ferreiro e o demo" (por Xoán
Ramiro Cuba): un herrero muy pobre, desesperado, se iba a tirar al río
cuando el demonio le ofreció cambiar el alma por todo el hierro y
carbón que necesitase. Además, le puede pedir tres cosas: un
peral del que no se pueda bajar hasta que él quiera (por los
niños que le roban las peras), un banco del que sólo se puedan
levantar cuando él mande (pues quiere que le den conversación) y
un saco que aprehenda la mano mientras él se lo ordene (pues le roban
los chorizos). Vinieron los enviados del demonio mayor por su alma, los
enredó en el peral, en el banco o en el saco. Vino él en persona
y le metió un tiro cuando puso el cañón en la boca para
fumar, pensando que la escopeta era una pipa. En el infierno, el demonio
explicó que no lo había querido traer pues tenía un
"tabaco muy quemón". |