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Gabriela es una niña de ocho años,
tiene a su madre enferma estos días y su padre está de viaje.
Recibe una citación judicial el lunes por la mañana. Y ahí
comienza su problema. Desde entonces, hasta que acaba pasando por el Juzgado el
viernes de esa semana, su vida se convierte en un suplicio. No puede pensar
en otra cosa, no para de reflexionar en lo que pudo haber hecho para que la
llamen a declarar, repasa la memoria buscando culpas, mira y remira su rostro
por si se ve cara de delincuente, duda si contárselo a alguien o no.
Duerme mal. La preocupación es tanta que incluso jugando a decir
palabras que empiezan por determinada letra se le escapan "citación" y
"juzgado". En medio de todo ese sufrimiento, Gabriela aprende quien es
Kafka, un escritor de "historias angustiosas y absurdas", según le dice
su madre. Sólo cuando empieza a leer A metamorfose es capaz de
sonreír porque, en comparación con lo que le sucede al
protagonista de esa historia, su citación judicial es casi una
broma. |