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Marisa Núñez Ilustraciones de Oscar
Villán Kalandraka, 2000
Espléndido álbum que cuenta la historia de Camila,
una pequeña cebra que desoye los consejos de su madre y sale al campo sin sus tirantes y sus
calzones, con lo que, a merced del viento, las rayas que adornan su cuerpo salen volando en todas
direcciones. Apenada por el desgraciado incidente, Camila se pone a llorar, y los animales que se
va encontrando le prestan su ayuda, adornándola cada uno de ellos con lo que buenamente
puden: la serpiente le da una muda de su piel, el caracol le hace una línea pasando sobre
ella, el arco iris le da uno de sus colores, la araña le teje un adorno para su nariz...
Así hasta que llega a casa, no del todo feliz, pero algo menos descompuesta, y su madre la
espera allí con una buena noticia: ya va siendo hora de prescindir de los calzones y los
tirantes, que para eso Camila es una cebra adulta.
A destacar la enorme calidad de las ilustraciones, obra del
ilustrador gallego Oscar Villán, que en 1999 recibió el Premio Nacional de
Ilustración de libros infantiles por su trabajo en "El conejo blanco", editado
también por Kalandraka. Camila, la cebra protagonista de esta historia, es el centro de
referencia de todos los dibujos. Una cebra multicolor en la que apreciamos sus constantes cambios
de gesto: desde la pesadumbre más cómica hasta la sorpresa y la alegría
después del llanto. En ocasiones da la impresión de que las ilustraciones pueden
prescindir del texto, por su enorme capacidad narrativa y su expresividad (incluso en un par de
ocasiones vienen acompañadas de diagramas, en este caso decorativos, pero que ejercen
también una función informativa). Sin embargo, la calidad del texto hace que la
narración escrita se sobreponga y se iguale a la visual.
Un álbum colorista, tierno, cómico y conmovedor. No
hay duda de que el gesto de estupor que luce la pequeña cebra en la portada será un
hito difícil de superar. Escrito por Juan Miguel Ortiz |