María Pilar Jiménez Aleixandre (Madrid, 1947; gallega como mínimo desde 1973 ) ejerce profesionalmente como profesora de Didáctica de las Ciencias y Educación Ambiental en la Universidad de Santiago de Compostela. Desarrolla una intensa actividad cultural colaborando en diversas revistas literarias y foros científicos. Desde un profundo compromiso con la cultura y la lengua gallegas participa también en diferentes espacios asociativos. Pero su principal campo de intervención social es la literatura. Con A compañía clandestina da contrapublicidade ha conseguido el Premio Álvaro Cunqueiro de novela 1998. Su obra literaria infantil-juvenil ha obtenido destacados galardones como el Premio Merlín y Premio da Crítica á creación literaria en gallego, que por primera vez recayó en un libro juvenil y en una mujer porA expedición do pacífico (1994) o el Premio Rañolas de literatura infantil-xuveni 1997 con O trasno de alqueidón

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CUANDO LA AUTORA HABLA DE SÍ
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Cuando yo era niña en Madrid, en donde nací, todavía había más personas que coches, al contrario de lo que ahora sucede.
Mi padre había nacido en Córdoba; mi madre era de familia valenciana y, cuando cumplí ocho años, era la mayor de seis hermanos habiendo sobrevivido ya a nueve mudanzas de casa, incluida una entre dos continentes. Supongo que debido a eso cogí cierta afición a viajar y, en cuanto acabé el bachillerato, me dediqué a recorrer Europa en auto-stop y trabajé en varios países para aprender lenguas distintas. Esto en los veranos, y en los inviernos, para descansar, estudiaba biología y corría en las manifestaciones, allá a finales de los años sesenta.
Luego vine a Galicia y fuí seducida a partes iguales por la bahía de Vigo y por Ramón Facal. Con él seguí descubriendo nuevos lugares, mientras durante el invierno, para descansar, daba clase en el Instituto Castelao de Vigo, en donde aprendí mucho de los estudiantes que pasaban por allí. En los últimos cuatro años trabajé en tres ciudades distintas en cosas diferentes, aunque siempre relacionadas con la enseñanza de las ciencias.
Nunca hice muchas diferencias entre los libros juveniles y los otros. Con trece años lo que más me gustaba era "A Illa do Tesouro", "A Ilíada" (nunca he podido entender por qué los libros de literatura decían que era más amena la "Odisea") y los tebeos de Supermán. Ahora soy fan de Enki Bilal, de Christine Nöstlinger y de la ciencia-ficción. También me gusta el cine negro americano y si tiviese que escoger una película de los años ochenta me quedaría con "Blade Runner".
Siendo niña soñaba con viajar a la isla de Java (salía en las novelas de Salgari), a Nueva York (en donde escribí algunos capítulos de "A Formiga Coxa"), y al Amazonas. He estado en los dos primeros sitios, y espero ir al tercero, pero conste que algunos de mis viajes más hermosos los hice sin moverme de la mesa en la que escribo, frente a las islas Cíes.

(A formiga coxa. Col. Merlín, Eds. Xerais. Vigo, 1989)


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