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Por fin hay reloj nuevo en Eiranova. Anda exacto hasta las doce
de la noche, en que da trece campanadas. Como al día siguiente
también lo hace, el relojero intenta arreglarlo pero no le encuentra
fallo alguno en la maquinaria. Cinco niños, encabezados por Cristina, se
ponen a investigar el misterio de la campanada número trece. Se valen de
una serie de pistas que el "culpable" les va dejando.
En un exemplar de "Xente de aquí e de acolá" de la
biblioteca del colegio encuentran un mensaje, que logran descifrar en su
referencia al río. En él, encuentran un laberinto que en la
solución informa que el autor va a tocar a la vista de todos (esa noche
es la de San Juan). En un alambre de secar la ropa aparece el tercer mensaje:
un poema non-sense que alude al periódico local, que sale cada quince
días, y al día siguiente le toca. Leyéndolo, reparan en el
anuncio de un molino en venta, al que acuden encontrando una nota con letras
inacabadas que los cita para las seis de la tarde debajo del farol.
Esa tarde acaban en casa del juez xubilado, que los agarda con refrescos y
pasteles. Y les cuenta cómo foi discurriendo el juego, que,
lamentablemente, acabó... Aunque aquella noche el reloj dió once
campanadas a las doce. En los cinco mensajes está la
explicación.
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