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En este conjunto de relatos, el "Conto para antes dos contos"
presenta un duende caído de un libro de cuentos que resulta ser un
programa de ordenador con posibles dudas para inventar historias y ninguna
certeza, para lectores y autor. En el que da título al libro,
Rubén se metió en su armario nuevo empotrado para verlo por
dentro. Siguiendo una lucecita, llegó a una habitación, en donde
un niño jugaba solo; luego, en otra, otros dos planeaban jugar a cazador
y "leonardo" (¿o "leopoldo"?). Por ellos supo Rubén de la
salida. Crisanto tiene que barrer la cocina. Al acabar, se puso "Dacabalo
da vasoira" y se sorprendió saliendo por la ventana y volando por encima
de las nubes con muchos niños galopando en las suys (uno, en la
aspiradora). Una niña experta le explicó cómo volver a la
cociña: soltando la mano del rabo de la escoba. "Xogando ás
agachadas" a Marcos, ante el peligro de que diesen con él, se le
ocurrió meterse dentro de una botella verde. Lo malo es que no daba
salido. El médico dio el remedio: tenerlo tres días a manzanilla
sin azúcar para que adelgazase y podría salir, como todos los
niños que antes lo habían hecho. A Fordián "Chegou un
home moi grande" con un saco. Los niños le descubrieron cogiendo el azul
del mar y el verde de los campos, que llevó en su saco. Un niño
descubrió su escondite y Brais, el tonto del pueblo, fue el único
capaz de recuperar los colores. La señora Remedios guardaba en su
casa "Bolsas, milleiros de bolsas" de plástico. Un día, el
nordeste entró en ella, jugó con las bolsas y las
esparció, como globos, por las calles. Al calmar el viento, pudo
recuperar las que no estaban en lo alto. |