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Desde la ventana de su cuarto piso, Raquel
descubre entre la marea de gente que entra y sale del nuevo gran supermercado a
un hombre de pantalón negro, chaqueta estrafalaria, pelo blanco y una
pequeña caja en la mano derecha. Pero nadie se fija en él. Todos
pasan a su lado sin mirarle, como si fuese transparente, excepto los
niños. Y cuando estos, sorprendidos, lo observan, sus padres tiran de
ellos para no detener su marcha. Tampoco la madre de la chica pareció
verlo, ni al entrar ni al salir de comprar, aunque él se le puso
prácticamente delante. Tenía a su lado un cartón
rectangular que ponía "Non teño traballo. Necesito comer" y una
caja metálica con algunas monedas dentro. Desde ese día,
Raquel, intrigada, se ofrece a bajar por el pan o el periódico y le
observa de cerca: tiene pelo blanco, barba de dos días y en la mirada
una tristeza infinita. Hasta que se atreve a decirle que conoce su secreto: es
invisible, por eso los mayores no pueden verlo. Él le cuenta con su
acento extranjero que es un visitante de las estrellas, un explorador de otro
planeta, venido a estudiar a los hombres, pues sabe lo que piensan cuando pasan
a su lado. Se llama, dice, Skywalker, como el de la Guerra de las Galaxias, que
significa "o que percorre o ceo". Ella se compromete a guardarle el
secreto. Siempre que puede baja a hablar con Skywalker, que le cuenta que
en su planeta era músico e incluso escribía poemas. Allí
está él cada día, también cuando a ella le dan
vacaciones en el colegio. Aunque a la hora de comer desaparece. Raquel lo sigue
y averigua que se esconde en la Casa dos Gatos, una casa abandonada en donde
con un hornillo de gas prepara una sopa de verduras, pues les proporciona a los
habitantes de su planeta la energía necesaria para resistir. Por las
noches dice que duerme en un cráter de la Luna, a donde se traslada
solamente con el pensamiento. Una noche al salir del cine, Raquel observa
que hay hombres que duermen envueltos en cartóns en las entradas de los
portales lujosos del centro. Uno de ellos le parece Skywalker. Cuando al
día siguiente se lo comenta, este le informa de que, como acabó
su misión en la Tierra, retornará a su planeta. Como recuerdo de
su amistad, le regala una bola de cristal transparente con una luna y una
paisaje nocturno que al acercar a la lámpara ilumina uno minutos la
obscuridad. Raquel le obsequia una caracola para que escuche el mar en su
planeta, en donde no existe. Esa noche ella mira su bola de cristal y le manda
un beso mirando a la luna, la misma que Skywalker mira desde el vagón
del tren de carga en el que va, con otros homes invisibles como él, la
mayoría de piel obscura, que los acabará dejando en alguna
estación de otra ciudad desconocida. |