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Marta y sus
padres están de mudanza para una casa grande junto a un parque en las
afueras de la ciudad. Según le escribe en una carta la primera noche a
Milena, su mejor amiga de la pandilla de Pontebranca, la gente dice que es una
casa encantada y sobre ella se cuentan historias extrañas e
inquietantes. Aunque no hace viento, el balcón se abre solo y algo
parece arrastrarse por la habitación: Marta se esconde aterrorizada en
cama hasta que se duerme. A la mañana siguiente, Clara (su madre) se
queja de los ruidos de la noche y de que el armario se había movido
solo. Marta cuenta lo suyo, pero el padre lo achaca a las corrientes
magnéticas del terreno, y arregla puertas y bisagras. Ni esa noche ni
los días siguientes sucede nada extraño. Pasadas unas semanas, al
irse a dormir, después de observar las estrellas por el telescopio de la
madre, en la habitación de Marta están los libros, que ella
había dejado en los estantes, tirados por el suelo. Una tarde que
los pais van de viaje se abre el balcón de su cuarto, se mueve el
armario y caen los juegos que estaban encima, entre ellos el scrabble, del que
se mueven las fichas componiendo palabras: alguien invisible quiere hablar con
ella a través del ordenador. En la pantalla, escribe que vive en ese
cuarto desde 1947; prefiere hablar con ella porque el padre es un
descreído y la madre se pone nerviosa; solamente quiere conversar pues
hace más de 34 años que no charla con nadie, luego de que en el
66 se muriese doña Laura, la última con la que habló a
través de la máquina de escribir. Por una maldición, no
puede salir de la casa, pero no es un fantasma de las películas: es otra
cousa difícil de explicar... y suspende la conversación pues
entran los padres de la joven. Despues de cenar, Marta vuelve al ordenador: en
el fichero no se guardaran las palabras de él. Marta intenta los
días posteriores comunicarse con su "amigo" a través del
ordenador, sin obtener respuesta. Hasta que una noche al encontrar la cama
deshecha enciende el ordenador y charlan. Le dice que no es hombre ni mujer,
que desaparecerá cuando derrumben la casa y que le había echado
sal a la sopa de verduras intragable porque no soporta su olor (más
adelante le echará hormigas). Marta decide llamarle Fan (por
"fantasma"). En sucesivos encuentros, ella le resuelve dudas sobre la
actualidad del mundo. A finales de agosto, le cuenta a Milena en otra carta
que siente medo a lo desconocido pues pronto empezará Secundaria. No
tiene amigos y no sabe cómo la recibirán en el nuevo centro, en
donde por cierto su madre imparte clase. Menos mal que tiene a Fan para
contarle sus cosas. El primer día de clases, cuando los
compañeros saben que vive en la casa del parque, comentan entre susurros
que está encantada. Cuando se lo dice a Fan este le cuenta de una casa
encantada (de la novela "Cartas de inverno"). Gracias a él se venga de
don Rodrigo, el profe que se burla de las alumnas e incluso les pega a los
chavales: le trae su libro de texto y algo le hace Pan que cuando el profe lo
abre en el aula queda espantado, se arrodilla diciendo "Si, nunca máis",
y pide la baja hasta después de Navidad. Marta hace amigos en el
instituto, sobre todo Miguel y Bea. En Navidad recibe la visita de la abuela
Laura. De vez en cuando contacta con Fan, que le cuenta historias que ella no
es capaz de trasladar al papel con su gracia. A finales de abril, el padre trae
la noticia de que el ayuntamiento va a expropiar la casa para hacer una
circunvalación al parque: tienen que dejarla libre antes de que acabe
mayo. Sale la información en los periódicos de la ciudad: casa
con fenómenos paranormales, mandada construír en 1921 por un
indiano, Xan López Domínguez... y Maika Louro, en un reportaje en
la televisión local, con música de terror de fondo, informa de
que ocurren en ella cosas tremebundas, que tienen asustadísima a la
familia que la tiene alquilada. La familia de Marta se indigna por tal
manipulación de sus declaraciones. Pero la venganza la ejecuta Fan: algo
prepara en unos bombones que le regala Marta a la ´periodista´ y
Maika hace el ridículo en directo. En la última
conversación con Fan antes de guardar el ordenador para la nueva
mudanza, Marta se muestra cambiada: le gusta Miguel y Fan se alegra de que haya
madurado en estes meses. Él todavía no sabe si marcharse de la
ciudad o quedarse por el parque un tiempo. Se despide pidiéndole que le
dé un beso a un punto brillante en la habitación cuando apague el
ordenador y que contemple el derribo de la casa. La voladura de la casa
resulta espectacular: se levanta una enorme nube gris, se ven cristales de
colores, etc. Y Marta, que había llegado a la ciudad sin amgos, ahora
siente que ya no está sola. |