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Xabi no jugaba con sus amigos. Estaba muy cansado porque no
dormía bien por las noches por culpa de las pesadillas. Aconsejado por
su primo mayor, una noche llamó al Señor de los Sueños,
que se le apareció, al dormirse, en un cuarto extraño, y le dijo
el remedio: tenía que liberarse de las pesadillas él mismo,
pasando a través de la puerta roja al País de los Sueños
Perdidos. Y allá fue. Pasó por el Bosque de los Árboles
Durmientes. Entró en el Campo de las Hierbas Cantantes, que entonaban
nanas para que los árboles tuviesen buenos sueños. En el lago de
los peces voladores el Doctor Lagofondo se ofreció a lavarle los sesos
con agua, ante lo que Xabi huyó asustado, yéndose a meter en el
fondo del lago, en donde lo atrapó un pulpo gigante, que lo deixou
marchar a cambio de su gorro de dormir. Llegó a un hermoso desierto de
arena y colores, en el que volaba una mano gigante con un ojo enorme que
pretendía plantar flores en su cabeza: así en lugar de pesadillas
tendría flores. Hasta que regresó junto al Señor de los
Sueños, quien le explicó que los monstruos que había visto
eran los de sus pesadillas, y que los había derrotado con su
valor. Desde entonces Xabi ya no tuvo pesadillas y pudo jugar con sus
amigos. Aunque nunca recuperó el gorro de dormir... Edición en
tapa dura con ilustraciones en color a toda página. |