| Ana Carreira:
O vixilante dos soños Ilustraciones de Noemí López. Col. Árbore. Ed. Galaxia. Vigo, 2006 |
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Desde bebé Sonólicus dormía pegado a la
ventana con las cortinas abiertas para poder mirar la Luna. Así no
tenía miedo. Cuando volvía de la escuela, jugaba a pisar los
charcos del camino, pero sólo los que la Luna dejaba sin reflejo, no
fuera lastimarla. A veces jugaban al escondite: ella desaparecía,
reaparecía pequeñita con forma de uña recién
cortada y luego crecía hasta que se ponía redonda y brillante.
Él rompía los espejos de la casa, los colocaba para que la Luna
se reflejara en ellos y los guardaba en su caja secreta de los tesoros. En el
jardín, estiraba mucho los brazos hacia ella hasta que se quedaba
dormido. Comenzó a estar más despierto en las noches que en los
días. Quería llegar a la Luna para saber si era dura o blanda o
caliente o suave... |
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Ana Carreira: O
vixilante dos soños Ilustraciones de Noemí López Col. No país dos contos, 13 Ed. El País / Ed. Galaxia. Madrid, 2007 Reedición en otra colección 28 p -18x20 cm ISBN 84-9815-795-1/978-84-8288-992-4 |