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Adaptación del texto clásico de H.C. Andersen en
la que un niña que vendía cajas de cerillas por la calle la noche
de Nochebuena, descalza y con frío, como non vendió nada, no se
atrevió a volver a casa. Triste, recordaba el tiempo feliz cuando
vivía su abuela. Para ahuyentar el frío, encendió una
cerilla, que desprendió una luz encantadora y la trasladó a un
cuarto con calor; pero pronto se apagó. Encendió otro y se
encontró en un comedor con una mesa suculenta, que desapareció al
consumirse el fósforo. Lo intentó con un tercero ye
apareció un hermoso belén con una árbol con luces de
colores que subieron hasta el cielo y se convirtieron en estrellas. Una de
ellas cayó: era un cometa. Recordó entonces lo que le
dicía la abuela: cuando una estrella baja del cielo alguien sube a
ocupar su lugar. El cometa era su abuela, a quien le pidió que la
llevase con ella. Y la llevó. Alegres las dos, volaron muy alto. La
gente, al verla, pensó que había muerto congelada de frío,
pero su cara era de felicidad. Había vivido también las ilusiones
de Nochebuena. |