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Paulo iba a tener un hermano. Pronto le creció la
barriga a su madre como un globo. Y, como estaba cansada, dejó de ir a
pasear con él por el parque o la playa, a pegar saltos en la arena.
Un día encontró en su habitación una cuna y canastos con
ropa y poco después apareció la hermana, Lara, y entonces la
madre ya no tuvo tiempo para seguirle haciendo la tarta de chocolate. Cuando
venían visitas a casa, lo ignoraban a él. Paulo tenía
ahora un gran problema. Empezó a entretenerse en otros pasatiempos:
pintar en las paredes, esconderse debajo de la cama o tardar demasiado en hacer
el pis. Lo mesmo que hacía Lara cuando empezó a crecer.
Así, también ella conoció las malas pulgas de la madre. En
realidad, se parecía a su hermano. Entonces Paulo sintió que ella
también tenía un problema grande. Espléndida
edición en la que las rotundas ilustraciones, con un interesante juego
de perspectivas, cumplen una función muy relevante. |