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Reúne tres fábulas en verso muy cuidado con un
sólido trabajo de ilustración y maquetación. En la
primera, El rabo de acero se cuenta que hace muchos años, andando
de peregrino con San Pedro el Buen Jesús, cuando estaban descansando en
el bosque vieron que el demonio-zorro amenazaba a una tórtola con
derribar con su rabo de acero el sauce en donde tenía el nido si no le
daba una de sus tres tortolitas. Ella, asustada, le iba a echar una hija, pero
Jesús le aconsejó: sé madre, nunca entregues los hijos. Y
cuando volvió el zorro a acometer el tronco ella protegió las
tres hijas y él tuvo que escapar, triste, sin comer. Mucho tiempo
después, al volver a pasar vieron obreros serrando un gran roble
antiguo. En donde había árboles nobles, ahora solo eucaliptos; en
donde antes playa y flores, ahora fábricas y hedores, pescados muertos,
bloques de pisos altos y coches. La tórtola le pidió que le
ayudase nuevamente a proteger los hijos, que guardara con celo. Entonces
mandó venir las aves, millares de aves que los llevaron volando, con el
nido y las tortolitas, hasta el cielo ceno, lejos de aceros que matan y del
asfalto, junto al Padre Celestial. En la Tierra quedaron eucaliptos sin
pájaros, los humos del demonio y los los hombres que ya olvidaron el
cuanto, el cuento y el soñar. O gaiteiro e o muraño
relata que cuando volvía de una fiesta en una noche negra, a un gaitero
lo sorprendieron tres lobos y le mordieron el pantalón. Subió a
una peña y chilló por la gente, pero no apareció nadie.
Quedó dormido y cuando despertó de día se encontró
enterrado en la nieve y muriendo de frío. Un ratón
juguetón saltó sobre sus zapatos, movió él los
brazos y poco a poco logró salir de aquella blanca prisión. Le
agradeció entonces al sol que su fuerza para derretirle la nieve, mas
él contestó que no lo era tanto pues lo tapaba una nube. Entonces
le dio las gracias a la nube que tapa el sol que derrite la nieve que cubre los
pies. Mas ella respondió que más fuerte es el viento, que la
lleva a empujones. El viento le dijo que más que él es el monte,
que detiene su empujón. Y el monte le explicó que todavía
más es ese pequeño ratón, que lo va hurgando y comiendo.
Entonces el gaitero le pidió al ratoncillo que se fuese con él
pues había visto lo mucho que vale. Desde entonces, se hicieron
compañeros y viven en una casa sin gato. O fachendoso
Simón presenta a un cazador que se considera mejor que todos los
animales. Pero a su vez, ellos se consideran el mejor y aprenden que siempre
hay otro que puede más: a la mosca, la caza la rana; a esta, la liebre,
a quien el perro devora, pero este es cazado por el lobo, que a su vez es
cazado por el león, a quien caza Simón. Entonces él se
cree mejor que todos ellos. Hasta que una nube ríe y con un trono suelta
un rayo que quema a Simón. |