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Un domingo, Toribio fue
con sus padres a la Casa das Ciencias. Llovía mucho y se estropeó
el limpiaparabrisas pero el solucionó el problema con un pequeño
motor-casco que tenía que llevar su padre en la cabeza. Su pinta era tan
ridícula que provocaba la risa de cuantos lo vían. Esperando
una enorme caravana, se le ocurrió el Adiantador Liñal de
Seguridade. Procuró esconder los planos del profesor Smith pero
éste los descubrió y le borró una parte con su Ollo
Espía Superfurador. No era capaz de rehacerlos. Menos mal que el
profesor Pardau se los recompuso e incluso los convirtió en maqueta con
automóviles diminutos. En uno de ellos, un perro advertía al
dueño del peligro de un choque si corría tanto, pero el
chófer le aclaraba que gracias al invento de Toribio ya no habría
más golpes. |