 |
El terrible dragón Smaug tenía
aterrorizada a toda la gente, a la que le robaba hasta las joyas. La princesa
de Moebia, Zeralda, decidió vengarse robándole el tesoro mientras
dormía. Desconcertado, fue junto al Brujo Viejo, que le dio la
solución: lo transformó en el joven más atractivo que ojos
humanos vieron nunca e hizo que se encontrase en la posada con la princesa,
quien se brindó a llevarlo en barco. En la travesía, le
reveló que no era el príncipe Xabrín y se volvió
dragón. Le echaron el tesoro al mar y tras él fue Smaug,
hundiéndose en el agua. De vuelta en su reino, la princesa recuerda
nostálgica su odiado-amado galán al contemplar el Anillo de Luz,
que reservó para sí. Y cuentan las crónicas que luego se
casó con un joven y fue feliz. |