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En
julio, en Compostela, hay muchos tiovivos, pues celebran las fiestas del
Apóstol Santiago. Uno de ellos es de Brais, que tiene dos gatos hermanos
de nombres Sar y Sarela, como los ríos que cruzan la ciudad. Un
día que se sentaron al pie de los caballos de la Fonte de
Praterías, Sarela se quedó dormida y tuvo un sueño
fantástico: Sar la llevó a descubrir las gárgolas que
los canteros colocaron en las cornisas de los tejados de Compostela como
defensa contras los enemigos, sobre todo el agua. Así encontraron
dragones de terrible dentadura, otro con patas de león y cara de
águila, un pescado marino monstruoso, un lince capaz de ver a
través de las paredes, la serpiente con pico, el dragón que
devora hombres con su lengua, otro capaz de matar con la mirada, que se puede
admirar, entre otro muchos, en el Hostal de los Reis Católicos...
Entonces Sarela se despertó, asustada, y volvieron para el carrusel,
en donde vieron con asombro que los monstruos de los tejados daban vueltas con
los niños a cuestas mientras expulsaban por la boca el agua de la lluvia
que había caído aquella tarde sobre Compostela. |