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Con un texto
mínimo e ilustraciones a doble página de llamativos trazos
figurativos, el narrador infantil cuenta que llueve porque está llorando
un monstruo ya que lo castigó su madre por ser malo. Y se ríe del
padre, que sostiene que llueve porque el agua se evapora y las nubes son agua
evaporada. Pero él sabe que las nubes son algodón de
azúcar que hacen los monstruos. Es muy blanco cuando les sale bien y
negro cuando se les quema. Por eso lloran, aunque nadie los castigue. Y llueve.
Además, el viento existe porque algunos monstruitos vuelan buscando
su comida favorita: la tortilla de patatas y las lentejas. Cuando tienen alas
grandes las mueven despacio y hay brisa; los de alas pequeñas las mueven
ligeras provocando temporales. Sin embargo, el padre sostiene sonriendo que el
viento lo producen la presión y la temperatura! La madre
sonríe y afirma que él y su hermana son unos monstruitos. Los
encontraría, entonces, porque los que perdieron otros monstruos... Pero
papá insiste en que salieron de la barriga de mamá. Y
también dice la chorrada de que el sol lo come un monstruo todas las
noches, cuando todo el mundo sabe que la tierra rota. Pero es un monstruo de
padre... Por cierto, de donde vendrán los padres? |