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En
la aldea de las casas azules y las montañas verdes, las lluvias llegaron
en los meses de sol. Y no cesaban ni de día ni de noche. La gente estaba
triste porque ese año no habría playa ni fiestas en la calle. No
se podía salir de las casas, inundadas de agua, y a los vecinos pronto
les nacerían escamas de pez. Una niña, Xoana, convenció
a su abuela de que debían salir a buscar al sol. Y allá fueron.
Subieron montañas hasta llegar a la más alta, tan lejana que casi
ni aparece en los mapas, cercaa de las nubes. Entonces vieron el sol, dormido
como un bebé, y lo trajeron para la aldea. Como había nacido
prematura, pues era una sola, todavía no sabía volar. Siguiendo
los consejos de los más viejos y viejas de la aldea, la alimentaron con
una dieta revitalizante a base de agua pura del monte, hierba seca preparada en
los hornos de pan y viento cálido. Los niños y las niñas
jugaban con ella y le contaban cuentos. Con tantos cuidados, un día la
pequeña consiguió salir volando. Para alegría de toda la
vecindad, porque ¡por fin había cesado la
lluvia! Edición en formato de álbum con ilustraciones en
color. |