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La
luna, desde su buhardilla allá donde nacen las estrellas, de la que a
veces baja por una escalera de plata junto al lector, que duerme, como es algo
poeta presenta en verso el ciclo de la vida con sus cuatro estaciones. En
primavera, con grillos, florecillas, golondrinas, el cuclillo y de noche las
luciérnagas, el sol le hace cosquillas para que despierte; ella
sueña que es una sirena. En verano, pondrá un traje nuevo de flor
de aliaga para ir a la hoguera de San Juan Viejo. El otoño recoge
las hojas, cuando la lluvia hace espejos en los caminos, las arañas
tejen bufandas y las golondrinas se despiden. En invierno, cabello de hielo y
guantes de nieve, los árboles desnudos, el oso duerme en su madriguera y
sueña con ríos de miel hasta que lo despierte el cuclillo en
abril; el mar asusta a los barcos cn sus tormentas y la Luna les pinta en el
agua un camino de luz para que vuelvan a casa. En su casa gris, con copos de
nieve en la vetana, bien abrigada en la buhardilla, cierra los ojos y espera
que regrese la primavera. |