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Cuenta Pablo una historia para leer en la cama porque afuera
hace mucho frío... Un sábado empezó a nevar tanto que
la nieve cubrió los coches... Y siguió, tapando los
árboles, llegando hasta el tejado de su casa de tres pisos y...
cubriendo la terraza del edificio más alto. La ciudad desapareció
convertida en un cobertor blanco. Pasados sete días, se
derritió la nieve, pero con ella llevó los colores. La ciudad
quedó, como una pelicula antigua, en blanco y negro. Y como los adultos
tenían mucho trabajo atrasado, el alcalde les encargó a los
niños que devolviesen los colores. Pintaron árboles violetas,
semáforos de azul, caminos verdes con manchas rojas... Los mayores
quisieron cambiar estos colores de las cosas, pero la pintura no se fue. Tienen
una ciudad muy hermosa. Si quieres, vete a verla, pero rápido: tienes
que ir antes de la próxima nevada. |