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El jurel escritor, cronista del mar, narra en
verso esta historia que muestra un nuevo fracaso de los hombres y la
sabiduría de los animales del mar. Un día que había un
ajetreo inusitado de barcos en el mar, se reunieron los animales y acordaron
enviar espías para que informasen de lo que ocurría. Fue el
delfín, que le entendió a un marinero que estaban buscando un
"berberecho". Como no parecía posible que lo buscasen en alta mar,
fueron confirmar un pulpo y las sardinas: resultó que los hombres
habían perdido un "pequerrecho". Toda la fauna del mar paró de
entretenerse con el parchís y otros juegos para dedicarse a
localizarlo. Cuando lo encontraron, le hicieron un colchón de
sardinas, le cambiaron el pañal sucio por uno nuevo de algas y lo
depositaron en la orilla de la playa. Como si lo hubiese traído la
marea. |