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La voz narradora de un niño que cree que "en
cualquier lugar del mundo puede haber un niño que quiere ser tu
amigo" cuenta esta sencilla historia cotidiana, como si escribiese una
carta a un amigo futuro con esperanza de respuesta.
Comienza presentando a los protagonistas: Turístico, un perro sin una
oreja; Pepiño Virafollas, que en la escuela pasaba las hojas sin
aprender nada; Miúdo: amo de Turístico que juega con su padre a
las cartas en la taberna de Pachín; Marisa, la niña que juega con
una muñeca de trapo, Pitula, a la que le estiraron las piernas con pies
de maíz cuando cayó en el pozo y ahora no se sostiene de pie; las
Anduriñas, pájaros que no paran en ningún sitio; el
Vagalume, que es el gusano que no se ve de día; y Paxariña,
pajarillo de papel que hace la maestra y no vuela.
Cuenta a continuación que hace mes y medio que falta Turístico
porque Pepiño Virafollas lo metió en un camión que iba
para Madrid. Por eso Miúdo dejó de hablarle a Pepiño"
y recela que no va a volver. Prometió a los amigos que si le aparece el
perro les enseñará la campanilla que tocan los grillos en las
noches de verano, pues al parecer la dejan en el agujero cuando salen.
Empezará a buscar grillos, aunque sin obligarles con pajitas, que
necesitan las golondrinas (del pico de una de ellas cayó la
luciérnaga Poucoalumeas, que con el golpe se lastimó y solamente
alumbra "de mediocuerpo para atrás").
Volvió Turístico, pegándose una gran caminata desde
Madrid. Ahora en cuanto ve un camión ladra y enseña los dientes.
Pero a Miúdo le está resultado complicado encontrar un grillo,
pues ahora solamente salen de noche. Antes, eran de muchísimos colores y
los gallos y gallinas los picoteaban y no les dejaban vivir. Un día, un
gallo presumido dudó si picar a uno, ya que tenía hambre y no
quería manchar el pico, y cuando miró para el suelo, el grillo,
gordito y muy viejo, ya había huído. Éste fue el primero
que se vistió de negro y comenzó a trabajar y cantar de noche,
cuando los enemigos están en el gallinero.
Como Miúdo prometió enseñarles la campanilla de los
grillos el día de Reyes, se despide el narrador hasta el próximo
verano, anunciando que le enviará al lector una pajarita y le
contará cómo resultó lo de la campanilla.
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