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Cuando nació Tano, sus padres plantaron un Baobad, que
creció más que el niño. Al cumplir cinco años, como
al árbol no le hicieron fiesta, su padre sachó alrededor, su
madre lo regó y él le llevó un pastel, que comió el
gato. Esa noche unha rama acudió a su ventana y lo llevó a la
fiesta del árbol, junto a otros animales. Al sonar el despertador y
llegar el alba, lo dejó en la cama. Hasta otro cumpleaños, pues
los árboles tienen más memoria que la gente. Edición
especial multimedia con música de Marcial del Adalid interpretada por la
Orquestra Sinfónica de Galicia e ilustraciones a modo de collage que
completan este libro tan especial. |