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María
Canosa: Matías, un pito de campionato |
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Aunque era el mes de
junio, Matías sintió frío y, curioso por saber lo que
ocurriría afuera, comenzó a romper con el pico a cáscara
del huevo que lo protegía. Cuando consiguió asomar la cabeza vio
a su madre con sus hermanos, que habían sido más espabilados que
él y habían salido antes. Se cobijó bajo de las plumas de
la madre, que había dejado de calentar los huevos pues era tiempo de que
nacieran los pollitos. Por eso él tenía frío. La gallina
Ramona les explicó cómo era la vida en la granja, que habitaban
también otros animales, como era la lluvia y que eran las estrellas. Les
enseñó a hurgar en la tierra, a picotear el maíz, a buscar
gusanos. A él lo que más le gustaban eran los granos de
maíz o las hojas verdes que cada mañana les llevaba doña
Carme, la granjera. Intentó coger alguna lombriz, pero le
parecían tan simpáticas que luego era incapaz de picotearlas.
Metía el pico por el agujero por donde habían escapado, pero no
lograba ver nada y ellas se mofaban de él. |
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