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María Canosa: Matías, un pito de campionato
Ilustraciones de David Soler

Col. Árbore. Os Duros, 36. Ed. Galaxia. Vigo, 2010


Matías, un pito de campionato

Aunque era el mes de junio, Matías sintió frío y, curioso por saber lo que ocurriría afuera, comenzó a romper con el pico a cáscara del huevo que lo protegía. Cuando consiguió asomar la cabeza vio a su madre con sus hermanos, que habían sido más espabilados que él y habían salido antes. Se cobijó bajo de las plumas de la madre, que había dejado de calentar los huevos pues era tiempo de que nacieran los pollitos. Por eso él tenía frío. La gallina Ramona les explicó cómo era la vida en la granja, que habitaban también otros animales, como era la lluvia y que eran las estrellas. Les enseñó a hurgar en la tierra, a picotear el maíz, a buscar gusanos. A él lo que más le gustaban eran los granos de maíz o las hojas verdes que cada mañana les llevaba doña Carme, la granjera. Intentó coger alguna lombriz, pero le parecían tan simpáticas que luego era incapaz de picotearlas. Metía el pico por el agujero por donde habían escapado, pero no lograba ver nada y ellas se mofaban de él.
Las acechó hasta aprender de memoria los agujeros por los que se escondían y aquellos por los que luego salían, en donde las esperaba, jugando a asustarlas. Logró moverse a la velocidad del rayo. Era su pasatiempo favorito.
Cuando doña Carme lo vio correr de aquella manera, lo llevó, preocupada, a la veterinaria, que le dijo que tenía un pollito de campeonato. Entonces, le compró un gorro de aviador con gafas incluidas para que el viento no le molestase y lo inscribió en competiciones de carreras. Matías se hizo famoso en la comarca.
Doña Carme convirtió la granja en una granja escuela, que los niños podían visitar, conviviendo con los animales que allí había. Y todos quedaban asombrados con el espectáculo de la velocidad de Matías.

36 p. - 19x16 cm.                                                 ISBN    978-84-9865-276-5



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