| Ramón
Trigo: As luces que se acenden e se apagan
Ilustraciones de Ramón Trigo Kalandraka / Faktoria K de Libros. Vigo, 2005 |
|
Lusco tenía muchos botes de pintura, una brocha y una
lámpara encima de la cabeza. Pero no sabía qué facer con
todo aquello. Un día la luz se le encendió. Podía hacer un
cuadro. El problema es que no sabía qué pintar. La lámpara
se convirtió en una fruta: un bodegón. Y fue al mercado a comprar
fruta para pintarlo. Mas de allí a pocos días la fruta se le
pudrió... Al mirarse en el espejo la luz se volvió a encender:
podía pintar un autorretrato. Pero hizo muchos y ninguno le
gustó. Así que decidió pintar otra cosa. Un cubo de
pintura azul le dio la idea y se fue al mar con sus pinturas, pero no
logró crear una marina pues la barca no paraba de moverse. Allí
la luz se le encendió nuevamente: intentó pintar un paisaje
maravilloso, pero sintió vértigo y regresó a casa. La luz
seguía encendiéndose y apagándose, pero nada de lo que
hacía le gustaba. Pintó hasta que solamente le quedó un
último bote, de color blanco. Con él pintó el lienzo
definitivo: en él vía todos os seus soños. |
|
|