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O lobo e o raposo O lobo e o raposo
Ilustraciones de Trichi, Ilda, Mima e Alberto

Editorial Galaxia. Vigo, 1967

Presenta una selección de cuentos populares protagonizados por animales. Recogidos por niños de las escuelas en terras luguesas, las ilustraciones son, también, de autores infantiles:
. En los tiempos en que las cosas hablaban, el lobo Xan y el zorro Pedro compraron un día un tarro de miel que pensaron en comer con truchas. Mientras Xan las capturaba metido en el río, el zorro acabó con la miel, aunque luego lo negó y se burló del lobo echándole la culpa pues le sudaba la barriga al dormir, después de que Pedro se la mojase con agua.
. Cuando un lobo se fue a confesar el cura le puso de penitencia comer solamente libra y media de carne cada día. Y cumplió: comió una yegua con su cría, luego una vaca y su ternero, alegando que la adulta era la libra y la cría, la media. Y así continuó, "igual que moitos homes, facendo das súas sen faltar á lei de Dios"
. Una oveja y un cordero estaban comiendo, cuando apareció el lobo. Antes de que se alimentase con la cría, la oveja le pidió que previamente diese tres vueltas en torno a una roca. Mientras lo hacía, huyeron. Buscándolas, amenazaba: "Anque vou vello e arruñao nunca dei unha volta en vao", a lo que la oveja contestó: "Pois eu anque vou vella nunca tanto espelín a miña canela"
. En cierto pueblo tenían la obligación de darle un buey al lobo todos los días. Le llegó el turno a un vecino pobre, pero listo, que le ofreció sus dos bueyes a cambio de que se los dejase tres días para acabar el trabajo. Enterado el zorro, se ofreció a liberarlo de la entrega a cambio de dos gallinas y un gallo. El día acordado, el labrador le pidió al lobo que descansase en el carro mientras acababa de arar. En cuanto se quedó dormido, el zorro lo ató y, burlándose de él, lo mataron a hachazos. Como pago, el zorro llevó un saco; dentro, iban un par de perros de los más fieros que había en el pueblo, los cuales cuando intentaba escapar, desconfiado ("pitas serán, pro ulir úleme a can"), lo acorralaron. El hombre le prendió fuego en el rabo y lo soltó. En la carrera, el zorro le quemó el pajar: "foi un castigo de Dios por non cumprir o trato que fixera"
. Iba andando el lobo por un camino cuando sin darse de cuenta puso el pie en el agujero de un grillo, por lo que este le amenazó con pegarle una patada si no salía de allí. El lobo le contestó que ya que era tan valiente podían organizar una pelea. Y así lo hicieron, buscando más animales. El grillo reunió abispas, abejas y abejorros y cuando el zorro lo tiró con el rabo gritaba: "ó río, ó río / que a xente vén de brío"
. Un zorro hambriento se disponía a comer a un gallo, cuando este le aconsejó que esperase a la época de la trilla, en que estaría más gordo. Aceptó el zorro y, cumplido el plazo, volvió y llamó al gallo, que le había dicho que se llamaba Cuidado y estaba en lo alto de un castaño, desde donde le contestó que "cuidado" era lo que tenía. Para convencerle de que bajase, le habló de una ley real que prohibía hacerse mal los unos a los otros, a lo que le contestó que bajaría si el galgo que iba a pasar no le hacía nada. En cuanto este apareció, el zorro echó a correr. "Móstralle a orde", le gritaba el gallo. "Non teño vagar/ que teño moita terra/que taconear", contestaba aquel sin dejar de huír.
. El gato y el zorro disputan a ver quién conoce más mañas: una dice el gato; mil y un saco lleno, dice el zorro. Apareció un galgo y el gato se valió de su maña para subirse a un árbol. El zorro, en cambio, corría para no ser atrapado, por lo que le gritó el gato desde el roble que procurase sacudir las del saco pues las mil ya le debían haber marchado.

48 p. - 24x17 cm.                                                          D. L.    VG. 100/1967



Opinion