Presenta una selección de cuentos
populares protagonizados por animales. Recogidos por niños de las
escuelas en terras luguesas, las ilustraciones son, también, de autores
infantiles:
. En los tiempos en que las cosas hablaban, el lobo Xan y el zorro Pedro
compraron un día un tarro de miel que pensaron en comer con truchas.
Mientras Xan las capturaba metido en el río, el zorro acabó con
la miel, aunque luego lo negó y se burló del lobo
echándole la culpa pues le sudaba la barriga al dormir, después
de que Pedro se la mojase con agua.
. Cuando un lobo se fue a confesar el cura le puso de penitencia comer
solamente libra y media de carne cada día. Y cumplió:
comió una yegua con su cría, luego una vaca y su ternero,
alegando que la adulta era la libra y la cría, la media. Y así
continuó, "igual que moitos homes, facendo das súas sen
faltar á lei de Dios"
. Una oveja y un cordero estaban comiendo, cuando apareció el lobo.
Antes de que se alimentase con la cría, la oveja le pidió que
previamente diese tres vueltas en torno a una roca. Mientras lo hacía,
huyeron. Buscándolas, amenazaba: "Anque vou vello e arruñao
nunca dei unha volta en vao", a lo que la oveja contestó:
"Pois eu anque vou vella nunca tanto espelín a miña
canela"
. En cierto pueblo tenían la obligación de darle un buey al lobo
todos los días. Le llegó el turno a un vecino pobre, pero listo,
que le ofreció sus dos bueyes a cambio de que se los dejase tres
días para acabar el trabajo. Enterado el zorro, se ofreció a
liberarlo de la entrega a cambio de dos gallinas y un gallo. El día
acordado, el labrador le pidió al lobo que descansase en el carro
mientras acababa de arar. En cuanto se quedó dormido, el zorro lo
ató y, burlándose de él, lo mataron a hachazos. Como pago,
el zorro llevó un saco; dentro, iban un par de perros de los más
fieros que había en el pueblo, los cuales cuando intentaba escapar,
desconfiado ("pitas serán, pro ulir úleme a can"), lo
acorralaron. El hombre le prendió fuego en el rabo y lo soltó. En
la carrera, el zorro le quemó el pajar: "foi un castigo de Dios por
non cumprir o trato que fixera"
. Iba andando el lobo por un camino cuando sin darse de cuenta puso el pie en
el agujero de un grillo, por lo que este le amenazó con pegarle una
patada si no salía de allí. El lobo le contestó que ya que
era tan valiente podían organizar una pelea. Y así lo hicieron,
buscando más animales. El grillo reunió abispas, abejas y
abejorros y cuando el zorro lo tiró con el rabo gritaba: "ó
río, ó río / que a xente vén de
brío"
. Un zorro hambriento se disponía a comer a un gallo, cuando este le
aconsejó que esperase a la época de la trilla, en que
estaría más gordo. Aceptó el zorro y, cumplido el plazo,
volvió y llamó al gallo, que le había dicho que se llamaba
Cuidado y estaba en lo alto de un castaño, desde donde le
contestó que "cuidado" era lo que tenía. Para
convencerle de que bajase, le habló de una ley real que prohibía
hacerse mal los unos a los otros, a lo que le contestó que
bajaría si el galgo que iba a pasar no le hacía nada. En cuanto
este apareció, el zorro echó a correr. "Móstralle a
orde", le gritaba el gallo. "Non teño vagar/ que teño
moita terra/que taconear", contestaba aquel sin dejar de huír.
. El gato y el zorro disputan a ver quién conoce más
mañas: una dice el gato; mil y un saco lleno, dice el zorro.
Apareció un galgo y el gato se valió de su maña para
subirse a un árbol. El zorro, en cambio, corría para no ser
atrapado, por lo que le gritó el gato desde el roble que procurase
sacudir las del saco pues las mil ya le debían haber marchado.
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