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En el castro de
Baroña, los Pequeños Barbanzóns juegan a moler maíz
menudo, que Banza, el oso goloso, zampa. Luego, quiere papilla y no se la dan.
En la noche el hambre no lo deja dormir, y sale del castro. Cuando, a la
mañana siguiente, en el vecino castro de Neixón, Manicho Cautivo
va por miel para endulzorar la leche para el desayuno se encuentra con que no
hay ninguna en las colmenas de los tíos. Sospechan del oso goloso, pero
como no tienen pruebas preparan una trampa al pie de la colmena para cazar el
ladrón. Banza empachó y está hinchado por lo que el
curandero ordenó que no comiese nada en tres días. A su vez,
Manicho Cativo, que tampoco logra dormir a causa de haber desayunado mal, va
silencioso a las colmenas. Mientras, Baal, que siente lástima de Banza,
decide llevarle papilla pero no lo encuentra. Va a las colmenas y allí
están, caídos en el hoyo, los dos hambrientos. Por fortuna,
llueve y consiguen salir flotando. Así, al amanecer, los de
Neixón sólo encuentran ranas en el agua del hoyo... En ese
momento, en Baroña, los dos se quitan el frío de la mojadura con
miel caliente. No son ladrones... porque al fin y al cabo sólo
querían un bocadiño de miel. Edición con ilustraciones
en color a toda página, que incorpora además pegatinas de los
personajes y unas páginas finales con las ilustraciones dispuestas para
ser coloradas polos lectores. |