| Manuel
Almofrei: Hércules e Xerión Ilustraciones de Luis Sendón Col. Xiz de Cor, 3. Ed. Baía. A Coruña, 2005 |
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Hércules era un hombre de mucha fuerza, por lo que
vencía a todos los que se enfrentaban a él, mas tenía un
defecto: no era capaz de controlarla. Así, un día que estaba
jugando con sus hijos y mujer, los mató sin querer. Teseo le
aconsejó pasar una serie de duras pruebas para intentar compensar el
crimen cometido y liberarse de su pena. Superadas todas, le encomendó la
última, de gran peligro y dificultad: vencer a un hombre-monstruo de
tres cabezas que tenía atemorizados a los ártabros y brigantinos
en su lejano territorio. Hércules entonces navegó hasta unas
costas de altos acantilados y profundas rías rodeadas de robles y pinos,
atracando el barco en una playa de blanquísimas arenas. Llegó al
palacio del tirano Xerión, y se enfrentó a él durante tres
días en una encarnizada lucha, hasta que Hércules le cortó
la cabeza de la serpiente, la de león y, finalmente, la cabeza de toro,
que rodó hasta el mar. El pueblo lo aclamó como un héroe.
Y Hércules erigió la torre que lleva su nombre, dotándola
de una potente luz para ayudar a la navegación de los barcos, enterrando
a Xerión debajo. Pasadas unas semanas, que aprovechó para conocer
este país de los ártabros, regresó a su
mundo. |
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